Del mismo modo que las alcachofas
resultan ser cardos domesticados,
al igual que hay abuelas tan terribles,
tenemos que pasar la mano por la caoba
y por las fieras.
A pesar de los relatos de ángeles
que al final eran nieve así dispuesta
de forma que parece un niño santo,
sigue confiando así, en lo blanco del agua,
en sombras chinescas.
Porque es verdad que existen muchos fósforos
y guarismos que usar en lo nocturno,
pero a mismas reinas los mismos páramos:
del mismo sitio salen esta tinta de aquí
y el queroseno.