Día 9. ANCLADO.
Esta noche me desperté varias veces y tuve que poner los audios para volver a dormirme. Al amanecer, durante el audio de la mañana, bostecé y me desperecé dos veces, algo que nunca me había pasado, y lo sentí como soltar un peso enorme.
Durante la sesión repetí el mantra de ayer, “Lo que suelto ya no habita en mí”, y sentí claramente esa liberación. Además, estuve más presente y llegaron menos pensamientos a distraerme. Mucha más calma.