Usualmente escucho el audio al despertar y antes de dormir. Hoy no lo escuché al despertar y quise escucharlo a media tarde, para hacer mis dos sesiones del día. Lo chistoso fue que mi cuerpo lo tomó como el momento de relajarme y me empezó a dar un montón de sueño! Estaba yo en la escuela de fútbol de mis hijos, sentada sobre el pasto… y no paraba de bostezar! Aún así, me encantó el haberme tomado mis casi 12 minutos de relajación en un momento en el que casi no los tomo.