Color: Azul con un Rojo.
La persona, antes incluso de explicarme su caso, empezó directamente con:
“¿Cuántas sesiones son?” y “¿Cuánto cuesta?”
En vez de responder de forma automática o entrar solo en precio, mantuve la calma y marqué estructura:
“Te explico todo, pero antes necesito entender bien tu caso para orientarte de forma realista. Cada proceso es diferente.”
Eso hizo que bajara la prisa, se centrara y empezara a contar lo que realmente le pasaba.
¿Qué apruebo de mí en esa conversación?
Que no me dejé arrastrar por su urgencia ni por el foco en el precio.
Sostuve mi lugar como profesional, guié la conversación y prioricé el diagnóstico antes que la venta.