El desamor es antinatural...
Así es como se distorcionó la relación natural entre el hombre y la mujer. La colaboración se transformó en competència, y las diferencias en vez de complementarnos nos llevaron a la discusión. Pero eso nos volvió más manipulables, quedándonos sin el apoyo del otro y dependiendo del sistema para establecer nuestra identidad. Un hombre desconectado de su fuerza y una mujer desconectada de su esencia, son fácilmente manipulables. Y ahora somos generaciones cansadas de las relaciones prefiriendo la soledad, frustradas en el amor, decepcionadas. Hombre y mujer culpándose entre sí sin ver que están luchando contra el enemigo equivocado. Cuando hombres y mujeres dejaron de escucharse entre sí, cuando perdieron la confianza mutua, y comenzaron a creer que no se necesitan, entonces el sistema ganó. Pero la verdad es que no somos enemigos, sino seres complementarios que nos reflejamos mutuamente, hemos de comprender que no hay maldad dentro nuestro que no hay algo tan nefasto en nosotros, que nos lleve a semejante desamor. Sino que hemos caído en una programación. Esa es la raíz de nuestra desunión reconocer esto, nos puede devolver la claridad, la libertad y la unión natural y espiritual entre el hombre y la mujer. Recordemos que cuando el hombre y la mujer dejan de pelear entonces la armonía del universo se manifiesta en nuestro mundo.