Hasta cierto tiempo reciente, dejaba que mi experiencia pasada dictara el guion de mi presente. Es verdad, que lo que he vivido me ha enseñado, pero no tiene por qué definir lo que soy capaz de hacer o vivir ahora. Yo reaccionaba automáticamente desde mis heridas, desde mis fracasos, o de mis decepciones, y esto me hacía responder en base a los recuerdos. Me ayudó bastante, mirar el pasado con gratitud, aprender de él, y aún así, elegir de nuevo, cual quiero que sea mi línea de la vida. Esto me hizo escapar de ser el rehén de mi propia historia... Tuve que reelaborar las interpretaciones que hacía sobre mi mismo, sobre mi historia. Pude extraer aprendizajes de mis experiencias, y pude dejar de lado ciertos estigmas, complejos, carencias, etc. Y puse en el centro a la consciencia, mi yo más básico, para que sea el que tenga el timón de mi vida, desde lo más profundo de mi ser, donde mi lugar en el mundo esté ya determinado, y no tenga que pelear por ser, no tenga luchar con nadie, simplemente, coger lo que es mío y que venga hacia mí. Sigo en el camino, hay días mejores, hay días peores, pero lo tengo claro. ¡Un abrazo!