El otro día escuché esta frase y me voló la cabeza, creo que era “tú no puedes destruir a nadie”.
Y en verdad, nadie te puede destruir, solo pueden destruir las ideas con las que te identificas, o la personalidad, “máscara”, que hayas elegido en el momento.
Lo que se rompe es una imagen, una expectativa, un papel, una relación, una seguridad o una historia que dabas por cierta.
Cuando alguien te jode, te humilla, te rechaza o te traiciona, no introduce la destrucción en tu vida. Lo que hace es revelar aquello de lo que dependías para sentirte completo.
La clave está en no depender de la aprobación de los demás, no depender de una crítica, no depender de una relación, y tampoco de tener un éxito.
Si mantiene ese observador detrás de todo lo que pasa. Y tomas distancia de los hechos, nada podrá destruirte.
Rechaza identificarte con cualquier cosa.
Lo que haces no te define, esto me sirvió a mí, para dejar atrás las culpas autoimpuestas, impuestas por los demás, me sirvió para tirar el muro de una culpabilidad excesiva.
Y me sirvió para tratar de volver a la más básica esencia, a la conciencia pura. Que me permite observar, escoger lo que es mío, y seguir el camino que quiero.
Y elimina esa dependencia emocional con personas, cosas e incluso, de mi mismo.
Como bien dice “no tienes la obligación de ser el mismo de hace 5 minutos “ ¡Un abrazo!