Recuerdo una vez que me hicieron esta distinción: no se le llama escalera, sino sistema de circulación vertical. Aunque es más largo, y a veces sin sentido, siento que la reflexión es la siguiente: la escalera como objeto es diferente al modo o la experiencia de subir (o bajar). Las escaleras ocupan la publicación de hoy, especialmente porque hay un tema muy pertinente que aplica a toda la arquitectura: ir más allá de la función. Ciertamente el racionalismo nos propone que la arquitectura debe ir desprovista de arreglos y ser totalmente funcional: los espacios tienen un uso específico, las ventanas son para ventilar y meter luz, las puertas son para dar privacidad a los espacios, las cocinas para cocinar y las escaleras para moverse de un nivel a otro. Pero algo que ha caracterizado a la buena arquitectura es que los elementos no solo son funcionales: siempre son más que ello. Hablamos no solamente de utilidad, sino de como ese elemento también ofrece un estimulo visual o transmite una sensación especial al interactuar con el. Por ello que en uno de mis trabajos en la universidad tuve dificultades para dar con una buena escalera. ¿Que era lo que le faltaba? Intenté varias combinaciones pero ninguna terminaba de cuadrar. Por supuesto, esta experiencia me sirvió para entender que era la escalera, que era la rampa, como se trabajaban, y que es lo que la puede convertir en una experiencia. Desde los aspectos estrictamente funcionales: una escalera debe servir como parte de la circulación principal (o de servicios y emergencias) del edificio. Debe ser clara, legible, fácil de ubicar y su objetivo más claro imposible: salvar una diferencia de nivel. Debe ser cómoda, respetar ciertas medidas y ser segura para los que la van a utilizar. Una escalera que está escondida o apartada del recorrido no es idónea. Tampoco lo es si queda muy alejada dentro del edificio, ya que alarga y cansa a los usuarios. Es un error, a su vez, tener una escalera cerca de una puerta sin su respectivo descanso, como también es un error colocar más de 10 escalones en secuencia sin una pausa.