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¡Bienvenida!💞
¡Bienvenida a Aula GENIAL‑MENTE! Este espacio es para ti si quieres/necesitas comprender mejor lo que ocurre en la mente de tu hija/o con un perfil "TDAH": cuando se distrae, se bloquea, actúa impulsivamente o se desborda, y para ofrecerte recursos, tanto para ti, como para aprender a acompañar a tu hija/o desde otro lugar de más calma y claridad. Encontrarás diversos recursos pero, en esta Comunidad, el recurso principal es la Práctica del Mindfulness o Práctica de la Atención Plena. Para empezar te invito a que entres en Aula, cliques en la carpeta EMPIEZA AQUÍ, y sigas los pasos :) ¡Nos volvemos a ver en tu presentación! ¡Estoy encantada de que te unas a la Comunidad! Verás como el Mindfulness puede ayudaros a ti y a tu familia :) Carmen 🙂
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3. Relato Zen para comprender el concepto del Aquí y Ahora: el futuro
Buena suerte, mala suerte… ¿Quién sabe? En una pequeña aldea vivía un anciano campesino junto a su hijo. Su única posesión de valor era un caballo que les ayudaba a trabajar la tierra. Un día, el caballo escapó hacia las montañas. Los vecinos fueron a consolar al campesino: —¡Qué mala suerte has tenido! El anciano respondió tranquilamente: —¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién sabe? Días después, el caballo regresó acompañado de varios caballos salvajes. Los vecinos acudieron entusiasmados: —¡Qué buena suerte! ¡Ahora tienes muchos caballos! El campesino volvió a responder: —¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién sabe? Poco después, mientras su hijo intentaba domar uno de los caballos, cayó al suelo y se rompió una pierna. —¡Qué desgracia! —lamentaron los vecinos. Pero el anciano contestó de nuevo: —¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién sabe? Unas semanas más tarde, el ejército llegó a la aldea para reclutar a todos los jóvenes capaces de combatir. Como el hijo del campesino tenía la pierna rota, no pudieron llevárselo. Los vecinos celebraron: —¡Qué suerte que se rompiera la pierna! El anciano sonrió: —¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién sabe? Reflexión🧐 No siempre podemos conocer el significado de lo que sucede mientras está sucediendo. La vida continúa transformándose y aquello que hoy juzgamos como una desgracia puede abrir mañana un camino inesperado. Tal vez no se trate de resignarnos, sino de aprender a observar la realidad con más perspectiva y menos juicio. Y esto podemos aplicarlo también a nuestras hijas e hijos, quisiéramos que nada malo les sucediera nunca ¿verdad? Y no es que yo crea en aquello de que no hay mal que por bien no venga, me refiero a que, aunque como madres nos solemos poner en los peores escenarios posibles, la mayoría de las veces aquello que tememos no llega a suceder, o si sucede no es tan grave como temimos :) Mindfulness propone observar lo que sucede TAL COMO SUCEDE, sin añadir drama ¿Y tú...? ¿Cómo cuántas veces has temido lo peor y finalmente no ha sido así?
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3. Relato Zen para comprender el concepto del Aquí y Ahora: el futuro
Tu gimnasio de mindfulness es la vida cotidiana
Cuando pensamos en practicar mindfulness, solemos imaginar que necesitamos encontrar un momento de silencio, sentarnos a meditar, cerrar los ojos y seguir una práctica guiada. Y, sí, todo eso puede ayudarnos a entrenar la atención. Pero no es la única manera de hacerlo. Nuestro verdadero gimnasio de mindfulness está mucho más cerca: es nuestra propia vida cotidiana. Cada día realizamos decenas de actividades de manera automática. Nos duchamos pensando en lo que tenemos que hacer después, desayunamos mientras miramos el móvil, caminamos repasando una conversación y escuchamos a alguien mientras preparamos mentalmente nuestra respuesta. Nuestro cuerpo está aquí, pero nuestra mente suele estar en otro lugar. ¿Qué significa hacer algo con atención plena? Significa estar presentes en lo que estamos haciendo mientras lo estamos haciendo. Consiste en observar las sensaciones del cuerpo, los movimientos, los sonidos, los pensamientos o las emociones que aparecen. Y, cuando nos damos cuenta de que la mente se ha marchado, regresar con amabilidad, sin juzgarnos ni enfadarnos con nosotros mismos. Porque practicar mindfulness no significa no distraerse. Practicar mindfulness significa darse cuenta de que nos hemos distraído y regresar, una y otra vez, al momento presente. ¡No necesitas añadir otra tarea a tu día! La propuesta de esta semana no consiste en encontrar tiempo para hacer algo más. Sé que muchas veces nuestras agendas ya están suficientemente llenas. Se trata de vivir de una manera diferente algo que ya ibas a hacer. Puedes practicar atención plena mientras: - Te duchas y sientes la temperatura del agua sobre la piel. - Te lavas los dientes y observas cada movimiento. - Preparas el desayuno percibiendo los colores, sonidos y olores. - Bebes una taza de café o una infusión saboreando cada sorbo. - Tiendes la ropa notando el movimiento de tus brazos y el tacto de los tejidos. - Caminas sintiendo el contacto de los pies con el suelo. - Conduces prestando atención a tu cuerpo, al volante y al entorno. - Comes observando los sabores, las texturas y las señales de saciedad. - Acaricias a tu perro sintiendo su pelo, su temperatura y su respiración. - Escuchas a otra persona intentando estar realmente presente. - Esperas en una cola sin recurrir inmediatamente al teléfono móvil.
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Tu gimnasio de mindfulness es la vida cotidiana
2. Relato Zen para entender el concepto del Aquí y ahora: el pasado
Dos monjes y una mujer. Dos monjes, uno anciano y otro más joven, regresaban a su monasterio caminando por el bosque. Había llovido mucho durante los últimos días y, al llegar a un río, comprobaron que el agua había crecido y la corriente bajaba con fuerza. En la orilla encontraron a una mujer joven que no se atrevía a cruzar sola. El monje anciano le preguntó: —¿Necesitas ayuda? La mujer asintió. Entonces, sin decir nada más, el anciano se agachó, la subió sobre su espalda y cruzó con ella el río. Al llegar a la otra orilla, la dejó suavemente en el suelo. La mujer se lo agradeció y continuó su camino. Los dos monjes siguieron caminando hacia el monasterio. Durante horas, el joven permaneció en silencio, pero cada vez estaba más molesto. Finalmente, incapaz de contenerse, dijo: —Maestro, nosotros hemos hecho el voto de no tocar a ninguna mujer. Sin embargo, tú no solo la has tocado, sino que la has llevado sobre tus hombros. El anciano lo miró con serenidad y respondió: —Yo dejé a aquella mujer en la orilla del río hace muchas horas. ¡Veo que tú todavía sigues cargando con ella! Cómo aplica esta información si tienes un perfil "TDAH": Si tienes un perfil «TDAH», puede resultarte difícil dejar atrás una situación que te ha molestado, especialmente cuando la percibes como injusta o no comprendes por qué ha sucedido. A todos nos pasa, pero en un perfil "TDAH" sentimos las emociones con mayor intensidad debido a la desregulación. La mente puede quedarse enganchada, repasándola una y otra vez, y reactivar las mismas emociones. Este cuento nos recuerda que soltar no significa justificar ni olvidar lo ocurrido, sino reconocer cuándo ya no podemos cambiarlo y elegir no seguir cargando con ello. Aprender a volver al presente ayuda a reducir la rumiación, recuperar la calma y dirigir la atención hacia lo que SÍ podemos hacer ahora. En un próximo post te compartiré un último cuento, para reflexionar sobre cómo la mente puede adelantarse al futuro y generar preocupación o ansiedad por algo que aún no ha sucedido.
2. Relato Zen para entender el concepto del Aquí y ahora: el pasado
1. Relato Zen para entender el concepto del Aquí y ahora: El presente
En una pequeña aldea vivía un anciano sabio conocido por su serenidad. Pasara lo que pasara, siempre parecía estar en paz y de buen humor. Un día, varios jóvenes fueron a visitarlo: —Maestro —le preguntaron— ¿Cuál es el secreto de tu felicidad? ¿Cómo consigues estar siempre tan sereno? El sabio sonrió y respondió: —Cuando estoy sentado, estoy sentado. Cuando camino, camino. Cuando como, como. Cuando escucho, escucho. Y cuando hablo con alguien, hablo con esa persona. Los jóvenes se miraron entre ellos, desconcertados. —Pero nosotros también hacemos todo eso —dijo uno—. También nos sentamos, caminamos, comemos, escuchamos y hablamos. Sin embargo, no somos tan felices como tú. El anciano negó suavemente con la cabeza. —No, no lo hacéis de la misma manera. Cuando estáis sentados, ya estáis pensando en levantaros. Cuando camináis, vuestra mente ya ha llegado al lugar al que os dirigís. Cuando coméis, pensáis en lo que haréis después. Cuando alguien os habla, preparáis vuestra respuesta antes de que haya terminado de hablar. Hizo una pausa y añadió: —Vuestro cuerpo está aquí, pero vuestra mente casi siempre está en otro lugar. Yo procuro estar por completo allí donde estoy y vivir plenamente aquello que estoy haciendo. Ese es mi secreto. Reflexión: La vida únicamente puede vivirse en el presente. Cuando nuestra mente y nuestro cuerpo están en el mismo lugar, incluso los gestos más sencillos pueden convertirse en una fuente de calma. Todo ocurre en el AHORA :) Cómo aplica esta información si tienes un perfil "TDAH": Si tienes un perfil TDAH, esta enseñanza puede ayudarte a comprender como tu mente tiende a adelantarse, distraerse o estar en varias cosas a la vez. No se trata de obligarte a no pensar, sino de entrenarte para volver, una y otra vez, a lo que estás haciendo en este momento. Practicar esta presencia puede ayudarte a mejorar la atención, reducir la sensación de saturación, reducir la impulsividad (porque estás entrenando el PARAR y REFLEXIONAR antes de ACTUAR) y realizar tus actividades con mayor calma y claridad :)
1.  Relato Zen para entender el concepto del Aquí y ahora: El presente
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Comunidad para madres de hijos con un perfil "TDAH" que buscan recursos para entender su comportamiento, reducir el estrés y acompañarles mejor.