Oye.
Ahora en serio...
Si el tú de hace tres años
aparece delante de ti… ¿qué ve?
No viene con música épica.
Viene normal.
Te mira.
Se queda callado cinco segundos.
De esos incómodos.
Y te suelta:—Vale… ¿qué hemos hecho con el tiempo?
Te analiza.
Sin gritos.
¿Ve a alguien que ya no empieza cada lunes como si fuera 1 de enero?
¿O ve al mismo que tiene más zapatillas que entrenamientos terminados?
Y no hablo solo del físico.
Hablo de un martes cualquiera a las 21:17.
Cansado.
Ese momento en el que dices: “Bah, mañana empiezo en serio”.
Ese “mañana” que siempre aparece.
Siempre promete.
Nunca firma nada.
Y tú lo sabes.
Porque ahora mismo puede que estés pensando:
“Esta vez va en serio”.
Pero eso también lo pensabas hace tres años.
Ojo, puede que estés haciendo cosas.
Antes no entrenabas ni aunque te persiguieran.
Ahora vas.
A veces sin ganas, pero vas.
Antes el finde era arrasar la nevera.
Ahora al menos no la dejas temblando.
Eso cuenta.
Claro que cuenta.
Pero si te confías, te relajas, te sales… y vuelves a empezar,¿dónde estás dentro de tres años?
Porque el tiempo no negocia.
Pasa igual.
Estés construyendoo estés dando vueltas.
Y tres años pasan rápido.
Ridículamente rápido.
Así que te lo pregunto:
Si el tú de hace tres años te está mirando ahora mismo…
¿te da la mano porque por fin estás haciendo las cosas diferente?
¿O te suelta una colleja con cara de “seguimos igual, ¿eh?”?
No es para castigarte.
Es para que te ubiques.
Porque lo único que cambia algo es lo que haces hoy.
No lo que prometes para el lunes.
Abrazo,
Pablo