Bingo… No opiné del plato de alguien que amo demasiado.
Hola chicas! Les quiero compartir el Bingo de la semana, que me costó tanto emocionalmente... A inicios de este año le diagnosticaron diabetes tipo 2 a mi papá. Justo al mismo tiempo yo entré al programa de Hormone Harmony. Cuando comencé a ver todo el material que nos compartió Pau, me impactó muchísimo: los efectos tan fuertes que tiene el azúcar en el cuerpo, cómo debemos armar realmente un plato saludable en los tres tiempos, la importancia de llenarlo de verduras variadas, y lo esencial que es mover el cuerpo todos los días. Recuerdo esas primeras clases: yo viendo los videos, tomando notas… y al mismo tiempo con el corazón en la mano por mi papá. Él tenía todos los malos hábitos: pan en cada comida, frituras, casi nada de verdura, poca agua… todo lo que ahora sé que le hace tanto daño. Al principio luché mucho por convencerlo. Le decía con todo el cariño: “Papá, ¿y si le ponemos más verduras?”, “Mejor cambiemos el refresco por agua con limón”, “Mira qué bonito queda el plato con más colores”… Pero casi siempre terminábamos discutiendo. Yo me frustraba, él se ponía a la defensiva y al final me quedaba peor que antes. Cada conversación me dejaba agotada y triste. Poco a poco entendí algo muy duro: por más que yo quiera, por más que le explique y le muestre lo que estoy aprendiendo, si él no tiene la voluntad de cambiar, simplemente no va a pasar. Y duele aceptarlo. Ahora, cuando lo veo comiendo igual que siempre, ya no digo nada. Insistirle tanto ha desgastado nuestra relación, y estoy trabajando en sobrellevar esta parte. Es un proceso. Este ha sido el bingo más difícil de la semana. Porque me tocó enfrentar una realidad: a veces el amor no alcanza para salvar a quien amamos… si esa persona no decide cambiar primero.