Querid@s poetas: llega por fin el desafío de esta semana, y mi necesidad de darle vueltas a todo para seguir buscando lo nunca dicho (@Gonzalo Escarpa a los mandos). ¿Y si en esta ocasión leemos antes de escribir? Personalmente cada vez más busco cobijo en la lectura para arrancar con la escritura. Imagino que os pasa a algun@s. El caso es que hay un libro de Jaime Sabines que me parece más que propicio para este ejercicio. Se trata de "Adán y Eva". Aquí tenéis el texto completo: https://ciudadseva.com/texto/adan-y-eva/ Por si no conocéis a Sabines, os cuento que fue un poeta mexicano nacido en 1926 en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, y muerto en Ciudad de México en 1999. Se le considera una de las voces fundamentales de la poesía hispanoamericana del siglo XX, junto a figuras como Gonzalo Rojas o Idea Vilariño. Su poesía se caracteriza por un lenguaje coloquial, directo, incluso prosaico, pero cargado de intensidad emocional. Sabines desconfía del “poema bonito” y del ornamento; prefiere una dicción que funciona en voz alta, casi como si se hablara con un amigo o se confesara algo en una cocina. Aun así, detrás de esa aparente sencillez hay una construcción muy cuidada del ritmo, de la imagen y de la voz. Fue político, igual que Neruda, Paz, Mistral, o Vlacav Havel, que fue presidente de la República Checa. Sí, hubo una época en la que los políticos eran grandes poetas. Los temas centrales de su obra son el amor y el desamor, el cuerpo, la enfermedad, la muerte, la familia, la ciudad y Dios (o la ausencia de Dios). Sabines convierte esas materias en una poesía profundamente humana, atravesada por el humor, la ternura y una desesperación lúcida. Sus libros más conocidos incluyen títulos como “Tarumba”, “Diario semanario y poemas en prosa”, “Los amorosos” (poema emblemático) y diversas prosas poéticas donde explora el mito, la vida cotidiana y la experiencia amorosa desde un lugar muy corporal y muy terrestre.