Este dato aparece en el Barómetro de la Soledad No Deseada en España 2024. Y me parece importante para pensar la soledad relacional. A veces creemos que la soledad empieza en la vida adulta: cuando nos mudamos, cuando cambiamos de etapa, cuando una relación se rompe o cuando cuesta encontrar personas afines. Pero no siempre empieza ahí. A veces la forma en la que nos vinculamos, confiamos, pedimos ayuda o nos sentimos acompañados tiene raíces más tempranas. Esto no va de culpar a nadie. Va de entender mejor de dónde pueden venir ciertas dificultades. Así que hoy os propongo una pregunta sencilla. Podéis responder solo con una palabra o explayaros un poco más si os apetece: Si tuvieras que describir tus vínculos familiares, actuales o pasados, con una palabra, ¿cuál sería? Puede ser algo como: cuidado, distancia, apoyo, tensión, ausencia, exigencia, calma, conflicto, protección, soledad, refugio, ambivalencia, aprendizaje, dolor, gratitud… Responded hasta donde os apetezca. Os leo.