A mí me cuesta elegir uno, pero allá voy. Mi himno sería Barcelona, la canción de la inauguración de las olimpiadas del 92. Salvando las distancias con esos dos grandes de la música de la historia del S.XX, esta canción me transporta a lo que viví cuando nació mi hija. Viví esas olimpiadas estrenando maternidad, entre pañales y lactancia. Escuchar este himno me transporta a la certeza de la victoria de la vida sobre la muerte. Que la vida se abre paso (mi pequeño bebé de ojos azules) y que la muerte no tiene la última palabra (Freddy Mercury ya se había ido el día de la inauguración). Es un himno de victoria, de fe y esperanza que me llena el corazón de emociones vividas y compartidas (hoy con todos vosotros, compañeros). Disfrutad de la emoción, tanto los que lo vivisteis como yo, como los más jóvenes para los que esto ya es historia. https://youtu.be/Y1fiOJDXA-E?is=bqKUSGXZrk_o3Rvb 🎶🎙️🎵