En distintos momentos de mi vida estuve rodeado de mascotas, pero fue recién en la adultez -cuando la responsabilidad pasó a ser completamente mía- que el vínculo cambió. Y me sorprendió. Hace cinco años vivo con un par de galgos rescatados. Formar familia con ellos, recibir su cariño incondicional y presenciar su nobleza transformó mi manera de mirar a los animales y me acercó aún más a las personas que cuidan de ellos. En estos cinco años me entusiasmé y me sumé a grupos de apoyo a tutores de perros y a una fundación de rescate, tratando de aportar en lo que estuviera a mi alcance. También, con amigos, vecinos y compañeros de trabajo, hemos compartido los distintos matices de una vida con mascotas. En estos grupos y conversaciones aparecen, una y otra vez, los mismos problemas cotidianos que enfrentamos como tutores. Al observar estos problemas, y movido por el deseo genuino de ayudar a resolverlos, entendí algo con claridad: 🔥 el amor por mis perros se convirtió en mi principal combustible 🔥 . Un combustible que me impulsa y que, por ejemplo, me trae hoy aquí. Soy Carlos, un chileno que hace un poco más de dos años vive en Brasil junto a sus galgos. Gran parte de mi vida profesional la he dedicado a trabajar en equipos grandes de tecnología y hoy quisiera poner mi energía en el siguiente desafío: ¿cómo podemos ayudar y acompañar a un tutor en un momento de crisis por la pérdida de su mascota? Estoy aquí con todas las ganas de aprender de ustedes, de aportar con mi conocimiento en lo que pueda y de canalizar esa energía -ese combustible que son mis perros- al servicio de algo grande: transformar, con tecnología, diseño y comunidad, el mundo de las mascotas. Y a ustedes, 🔥 ¿qué combustible los mueve? 🔥