Buenos días, familia 🌱
Aquí os dejo la grabación de ayer. Como veis, tenéis ahí el libro tan interesante del doctor John McDougall. Os recomiendo leerlo con detenimiento, sin prisa, con calma. Cualquier duda que os surja, me decís.
En realidad, todo es mucho más sencillo de lo que parece. Tan sencillo que a la mente, a veces, hasta puede resultarle aburrido. Pero no: hay muchas maneras de alimentarnos y de relacionarnos con el cuerpo. Eso sí, quien quiera probar, ha de entregarse al proceso. Si no hay entrega, no funciona. Y está perfecto quien quiera probar y perfecto quien no. Somos libres. Yo solo comparto los conocimientos que van llegando a mí y que voy experimentando en primera persona.
Por otro lado, de aquí a que nos volvamos a ver, os propongo algo muy concreto para esta semana: observar la culpa con lupa, al dedillo. Ya sabéis que la meditación diaria es importante; pues esta semana, en la meditación, empezad a observar los pensamientos sutiles de ataque que aparecen ligados a la culpa. Observad también las reacciones.
Cada vez que detectéis un “no quiero hacer esto, pero lo hago porque si no…”, parad. Siempre conviene preguntarse: ¿para qué hago esto?¿Para ser querida? ¿Para ser amada? ¿Para ser aceptada?¿Y si no lo hago, temo ser rechazada?
Ahí están las preguntas clave. Ahí es donde se descubre cuánta culpa inconsciente cargamos.
Esta semana sois ojos avizores para la culpa. En el momento en que la detectéis, parad todo lo que estéis haciendo. Así es como se trabaja la culpa. Observad la sensación y, de paso, dad unos golpecitos en el timo mientras repetís:Yo soy fundamentalmente buena y limpia.Yo soy digna de ser amada.Yo soy inocente.
Con decir solo la primera frase es más que suficiente, pero lo más importante no es la frase, sino observar la sensación.
La culpa está detrás de muchísimas experiencias de nuestro día a día, incluso de las más cotidianas. Yo, que paso mucho tiempo sola, he aprendido muchísimo sobre la culpa gracias a las relaciones con los demás. Los otros son grandes espejos: nos muestran la culpa acumulada que llevamos dentro. Incluso pequeños accidentes —un golpe, un corte, un síntoma leve— suelen señalar culpa inconsciente.
En esos momentos, nos sentamos a meditar y pedimos de corazón ver esa culpa que no sabíamos que estaba ahí. Elegimos verla, la trabajamos con tapping y meditamos en nuestra inocencia y en la de los demás.
Porque cuando una persona vive desde la culpa, no solo se autocastiga, sino que también intenta castigar a los demás: con rencor, con orgullo, con el “esto no lo voy a perdonar nunca”. Ahí lo que hay es culpa propia proyectada hacia fuera. Cada vez que te observes atacando a otro en tu mente, recuerda: eso es tuyo. Es culpa que no quiere ser asumida.
No os voy a engañar: en una semana no se consigue todo. Yo he estado años con este tipo de prácticas. Pero empezar a darse cuenta ya es muchísimo. En el momento en que aparece la culpa, no hay que irse hacia fuera ni distraerse. Ese momento es el más importante de nuestra vida, porque es ahora. La liberación no se deja para después.
Os deseo una semana bonita, consciente y honesta. Cualquier cosa, me decís. Yo sigo con mi lunita, así que hoy descansaré tranquilamente y, con suerte, mañana ya me pongo a tope con la COPE y con todo.
Un abrazo grande y feliz día para tod@s.Os su amo. 💙