Deja de tratarte como si fueras una opción. Señal de poder #5
El poder de mirarte, elegirte y volver a habitarte...
Estoy segura de que más de una vez te has levantado, has atendido a todos, has resuelto mil cosas, has cumplido con tus responsabilidades, has estado para tus hijos, tu pareja, tu familia, tu trabajo… pero cuando llega el momento de estar para ti, ya no queda energía, ya no queda tiempo, ya no queda ánimo.
Y sin darte cuenta, te vas dejando para después.
Después me arreglo. Después me maquillo. Después me compro algo bonito. Después descanso. Después salgo. Después me miro.
Pero quiero decirte algo con amor y con verdad: una mujer no pierde su amor propio de un día para otro. Lo va perdiendo cada vez que se abandona en pequeñas cosas.
Cada vez que se mira al espejo y se critica. Cada vez que se pone cualquier cosa porque “total, nadie me va a ver”. Cada vez que deja de arreglarse es porque cree que ya no vale la pena. Cada vez que espera que alguien venga a recordarle lo hermosa que es, porque ella dejó de decírselo primero.
Nosotras, las mujeres, solemos creer que elegirnos es hacer algo enorme, cambiar toda nuestra vida, tomar una decisión radical o salir corriendo de donde estamos. Y sí, a veces toca hacerlo. Pero muchas veces empezar a elegirnos comienza con algo mucho más sencillo: volver a tratarnos con amor en lo cotidiano.
Maquillarte no es superficial si te ayuda a recordarte. Peinarte no es vanidad si te hace sentir presente. Vestirte bonito no es para impresionar a nadie si te hace conectar contigo. Mirarte al espejo no es ego si lo haces para reconocerte y no para destruirte.
Quiero invitarte hoy a hacer algo que parece simple, pero puede removerte mucho: mírate sin atacarte.
Párate frente al espejo y observa cómo te hablas.
¿Te criticas? ¿Te juzgas? ¿Te comparas? ¿Te cuesta sostenerte la mirada? ¿Te da pena verte? ¿Sientes que la mujer que ves ahí ya no eres tú?
Si algo de esto te pasa, solo te has dejado de mirar con amor por demasiado tiempo.
Y hoy quiero que empieces a regresar.
Durante los próximos días quiero que hagas esta práctica sencilla, pero poderosa:
  1. Cada mañana, mírate al espejo antes de empezar el día. No para buscar defectos. No para castigarte. No para compararte. Solo para verte.
  2. Elige una cosa pequeña para hacer por ti. Puede ser maquillarte un poco, ponerte perfume, arreglarte el cabello, usar esa ropa que guardas “para una ocasión especial”, prepararte un café en calma o ponerte crema en el cuerpo con presencia.
  3. Dite una frase de elección personal. Algo como: “Hoy no me abandono”, “Hoy me elijo”, “Hoy voy a tratarme con amor”, “Hoy soy importante para mí”.
  4. Haz algo que normalmente postergas para ti. No tiene que ser grande. Puede ser ordenar tu espacio, caminar 20 minutos, tomar agua, escribir, descansar sin culpa o decir que no.
  5. Anota cómo te sentiste después de hacerlo. Porque muchas veces creemos que no necesitamos esas pequeñas cosas, hasta que empezamos a hacerlas y recordamos lo mucho que nos habíamos olvidado.
Este ejercicio no se trata de belleza. Se trata de presencia.
Porque cuando una mujer empieza a verse, empieza a recuperarse.
Y quiero que entiendas esto: no tienes que esperar estar en tu mejor momento para arreglarte, para cuidarte, para sentirte bonita, para merecer cosas buenas. Justamente cuando estás cansada, confundida o apagada, es cuando más necesitas darte señales de amor.
No desde la exigencia. No desde la presión. No desde el “tengo que verme perfecta”.
Sino desde el “merezco sentirme viva otra vez”.
A veces el amor propio no empieza con una gran declaración. A veces empieza con lavarte la cara, ponerte rímel, recogerte el cabello, mirarte al espejo y decir: “Aquí estoy. No me voy a abandonar más”.
Quiero que durante estos días te observes.
Observa qué pasa cuando haces algo por ti. Observa qué pensamientos aparecen. Observa si sientes culpa. Observa si sientes incomodidad. Observa si te cuesta recibir tu propia atención.
Porque muchas mujeres están acostumbradas a darlo todo, pero no saben darse nada.
Y Reina, eso también se entrena.
Elegirte también es un hábito. Cuidarte también es una decisión. Amarte también es una práctica.
Luego de hacer este ejercicio, puedes dejarme en los comentarios qué descubriste de ti, qué sentiste al mirarte, qué te costó, qué te regalaste y qué parte de ti empezó a despertar.
Recuerda: no estás aquí para ser una opción en tu propia vida.
Estás aquí para volver a ocupar tu lugar.
Con amor,
AL
3
0 comments
Andreina Leon
3
Deja de tratarte como si fueras una opción. Señal de poder #5
powered by
Circulo de Reinas Elevadas
skool.com/soy-andre-leon-g-1267
Un espacio seguro para transformar tu mentalidad, tu aspecto y sobre todo tu SER. Una comunidad que te impulsa a ser tu mejor versión. REINAS SIEMPRE.
Build your own community
Bring people together around your passion and get paid.
Powered by