Tuve que morir a muchas versiones antes de poder escribir estas líneas, a la mujer que sentía que renunciar era perder, a la mujer que sentía que solo podía sostener y no ser sostenida, a la mujer que se limitaba a no opinar por miedo al rechazo, a la profesional que dejó el título colgado en la pared para ser madre primeriza y sacar adelante a su hijo reinventándose en otro país, a esta mujer, que no sabía lo valiosa que era, que por miedo se quedó en lugares y personas que no le dieron el amor y la dedicación que merecía. De todas ellas, de esas versiones de mi, me fui… Cuando encarnas este tipo de situaciones como protagonista, pasan muchas cosas, se encuentran muchos sentimientos de ansiedad, miedo, nerviosismo, tristeza, desolación, dejamos de ver la llamada “ luz al final del túnel” parecemos topos bajo tierra, creyendo que estamos seguros así, sin salir a la luz a defendernos y encarar la realidad. A muchas situaciones le temía, hoy el miedo es mi compañero del lado, pero no le dejó el protagonismo, yo llevo las riendas de mi vida, elijo morir para renacer cuando una situación lo amerita, no huyo, no me escondo del dolor, aprendí a transitarlo, a dejarlo pasar por el cuerpo, elijo sentir la vida en mi. Estas líneas son mi forma de contarte desde mi experiencia y vivencias, con la fe de que lleguen a ti, si te identificas o haz pasado por situaciones difíciles, sepas que puedes ponerle fin, que puedes crear una nueva versión de ti misma mejorada, desde el amor propio, desde la comprensión, el perdón. Espero que aprendas a reconocer lo que te duele, que no toleres malos tratos ni de tus amigos, pareja, en tu trabajo. No viniste a dejar que la vida te pase por arriba, tu eres la vida andando en tacones, regia, fuerte, imponente, tan firme que nada pueda tumbarte, ni la fuerza de un huracán. Espero que hoy seas la mujer que construye el camino que quieres pisar, si no lo eres es el momento de comenzar. Muere esa versión de ti que no te representa. Nunca dudes de ti.