Con todos los cambios que hemos tenido a lo largo de este tiempo, aprendimos que nuestro activo más valioso son los espacios en los que podemos estar en plena paz y tranquilidad con nosotros mismos. Últimamente, gracias a la era de la inmediatez, pasamos los días en aceleración total, sin entender que ese caos externo está dominando el sentido que le damos a nuestra vida. Ahora, el activo más valioso no es tener dólares en la cuenta, pues estamos perdiendo nuestra salud, nuestra entereza mental e incluso los espacios para darle rienda suelta a la imaginación. Si bien la tecnología ha desencadenado una mayor desconexión de las cosas simples de la vida, es algo que está sucediendo porque no sabemos utilizarla a nuestro favor y terminamos sumergidas en la distracción para escapar del mundo externo y de toda la problemática y la escasez del alma que trae consigo. Sí, como lo leen: el ALMA se está quedando vacía, pues nuestra energía está enfocada en la angustia del mundo terrenal. ¿A qué quiero ir con estas líneas? Toda decisión sale de nosotras. Somos las principales accionadoras de nuestros espacios. Elegimos cómo vivir nuestra vida y en qué invertir lo más importante que tenemos (y que tiene caducidad): el tiempo. Quiero que solo te sientes a evaluar si realmente estás viviendo en coherencia con la vida que quieres o si solo te estás dejando llevar por la vida que no quieres, pero que te conformas con sostener por miedo al cambio. Lo importante de una pregunta no es la pregunta en sí... Es tu respuesta más honesta contigo misma cuando nadie más te está viendo. Sé sincera... Ojalá hoy estés eligiendo que tu tiempo sea tuyo. Con amor, Andre