Muchas veces el problema no es “qué has desayunado”.
Es cómo has empezado el día.
Si duermes mal, no te da la luz de la mañana y arrancas con estrés…
tu cuerpo suele pedir más café, más picoteo y más “algo” para tirar 💪
3 ajustes simples que pueden cambiar mucho tu mañana:
• 5-10 min de luz natural al empezar el día
• mover el cuerpo un poco antes de sentarte horas
• retrasar un poco el primer café si te levantas muy acelerado (primero un vaso de agua con una pizca de sal)
Parece básico.
Pero cuando esto falla, luego cuesta mucho más gestionar hambre, energía y antojos.
Hoy fíjate en esto:
¿qué nota le pondrías a tu arranque del día del 1 al 10… y qué ajuste puedes hacer mañana?