Recientemente en una reunión, hablábamos de mis virtudes y mis defectos. Fui claro, sin querer ser egocéntrico: soy bueno escribiendo, editando y trabajando con agilidad.
Mirando hacia mis defectos, no me fue para nada complicado encontrar uno: soy malo organizándome. Y me señalaron algo importante: puedes ser muy bueno haciendo cualquier cosa, pero si no me organizo correctamente, no sirve para absolutamente nada tener una habilidad.
De ahí vino mi siguiente comentario, y lo que ha representado a mi semana: un tiempo de reflexión para darme cuenta que, obsesionarme y pasar todo el día pensando en cómo salir adelante, no es saludable para mí. En lugar de pensar en ello, lo mejor que puedo hacer es dedicar mi tiempo a organizar mi día de manera más óptima, para aprovecharlo al máximo.
Ustedes, ¿qué acciones realizan en su día para organizarse mejor? Yo he comenzado a anotar mis tareas del día siguiente por la noche, para al despertar tener claro lo que debo hacer.