Los que me conozcan sabrán que soy muy fanático de las MMA, concretamente uno de mis peleadores favoritos es Ilia Topuria, del cual voy a hablar.
Ilia es el claro ejemplo de que creer crea realidades, y solo por eso la gente lo tachaba de arrogante y sobrado. Y aquí hay algo importante que la sociedad parece no entender: si tú mismo no crees que vas a ganar, ¿qué sentido tiene luchar por algo que quieres? A pesar de que al principio nadie esperaba que fuera a ser lo que es hoy, él tenía una confianza en sí mismo inquebrantable. Pero el 15 de junio vimos algo que nos sorprendió a todos: alguien aparentemente invencible, derrotado.
Por más que duela, sucedió. Pero, lejos de quejarse o excusarse, salió a darle la enhorabuena a su rival, diciendo que volvería más fuerte, además de proponerle una revancha.
He puesto el ejemplo de alguien que soñó en grande y consiguió prácticamente todo a lo que un peleador puede aspirar, el cual, a pesar de encontrarse en un bache de su carrera, decidió seguir y no dejar que su derrota lo haga más pequeño.
¿A dónde quiero llegar con esto? Bueno, la reflexión que dejo es: ¿cómo de grande soñarías si supieras que nunca te vas a equivocar? Y ya que hablamos de aprender, ¿crees que esta afirmación es correcta? “No hay mejor maestro que la experiencia”.