Empecé este curso el 10 de mayo y me ha costado muchísimo no abandonarlo.
Los primeros nueve días no fallé ni uno solo. Luego empecé a saltarme días, dejé de cumplir mis innegociables y pensé que todo iba a terminar como siempre: que lo dejaría a medias.
Pero gracias a la información sobre los neurotransmisores y a escuchar las charlas de Cata y Majo, por fin estoy entendiendo algo importante. Entendí que no se trata de hacerlo perfecto; se trata de seguir avanzando, aunque sea un poco.
Me di cuenta de que normalmente no hago el curso cuando tengo un día muy abrumador o cuando llega el fin de semana. Así que he decidido permitírmelo y, aun así, seguir adelante.
Hoy no me emociona el resultado. Me emociona el camino. Porque, por primera vez, siento que estoy construyendo algo sostenible en lugar de buscar una perfección que nunca llega.