Salí temprano hacia el huerto.
La luz rozaba lenta las paredes
junto a la higuera del fondo.
Toqué su corteza tibia
queriendo preguntar a una quimera,
y el aire alteró mi sitio.
Crucé su sombra y pensé
en el suave silencio que encerraba
una absurda reflexión:
«Si ella siguiera medrando
hacia los adentros de mi cabeza,
¿sabré acaso qué pensar?».
Iñaki
Se agradece cualquier sugerencia que pueda mejorar el poema. Mil gracias, poetas.