Nuestro sistema sociocultural no favorece en absoluto nuestra relación con nuestra naturaleza femenina. Sino que va en detrimento suyo, nos desconecta de ella, la desvirtúa, la distorciona, la desdibuja… cuando nos pensamos “mujer” normalmente se trata de un constructo mental con el cual nos identificamos por consenso social. Pero, desconocemos cual es realmente nuestra naturaleza, aquella que nos liga crudamente a la vida…