Hay algo que casi nadie te explica —y cuando lo descubres, todo encaja con una claridad incómoda.
Con el tiempo, muchas personas dejan de notar sus señales internas… y poco después dejan de obedecerlas.
No es rebeldía. Es adaptación.
El cuerpo habla, no se le escucha; grita, se le anestesia; finalmente susurra… y ya no se percibe.
👉 Hambre que no avisa.
👉 Cansancio que no frena.
👉 Estrés que se normaliza.
👉 Sueño fragmentado que se acepta como “lo que hay”.
Aquí empieza el verdadero problema.
Cuando esa desconexión se cronifica, el organismo entra en un estado fisiológico muy concreto: inflamación de bajo grado sostenida y aumento del estrés oxidativo. No como una enfermedad puntual, sino como un clima interno. Un ruido de fondo biológico.
Y ese ruido tiene consecuencias profundas.
El sistema nervioso pierde sensibilidad.
El eje neuroendocrino se vuelve errático.
Las señales metabólicas dejan de sincronizarse.
A nivel molecular, esto no es poesía: es alteración persistente de la expresión genética.
Genes relacionados con reparación, plasticidad y eficiencia metabólica se silencian.
Genes asociados a inflamación, supervivencia y alerta crónica se sobreexpresan.
El cuerpo no está “estropeado”.
Está adaptado a un entorno mal interpretado.
Pero aquí viene la trampa más cruel.
Cuando alguien vive así durante años, no solo cambia su fisiología. Cambia su creencia:
“Nada de lo que haga va a funcionar.”
Y entonces empieza el bucle:
dietas → gimnasio → suplementos → biohacking → métodos → hacks → más métodos…
Todo. A la vez.
Sin resultados sostenibles.
No porque falte fuerza de voluntad.
No porque “no seas constante”.
Sino porque intentas construir hábitos sobre un organismo desregulado y una narrativa interna derrotada.
La creencia errónea —“yo no respondo”— perpetúa la desregulación.
La desregulación refuerza la creencia.
Y así se consolida la incapacidad real de sostener un estilo de vida saludable.
Por eso fracasan los propósitos de año nuevo.
No en enero.
Mucho antes: cuando se perdió la capacidad de escuchar y confiar en las señales internas.
Un cuerpo desconectado no puede sostener hábitos.
Un cuerpo en inflamación crónica no responde a estímulos como debería.
Y una biología silenciada convierte cualquier intento en frustración.
La salida no empieza haciendo más.
Empieza regulando.
Restaurando la sensibilidad.
Reaprendiendo a interpretar señales básicas.
Reconstruyendo el diálogo entre fisiología y conducta.
Primero biología.
Luego hábitos.
Luego, si hace falta, optimización.
Esto es ciencia de verdad. Todo lo demás es ruido elegante y costoso.
Y el cuerpo —cuando por fin lo escuchas— siempre ha sabido el camino.
¿Qué parte tuya necesita más regulación ?
¿Nos lo cuentas en comentarios ?
(te llega en el primer email)
————————————————————————————-
- Furman D, Campisi J, Verdin E, et al. Chronic inflammation in the etiology of disease across the life span. Nat Med. 2019;25(12):1822–1832. (base conceptual, citado extensamente post-2020)
- Straub RH. The brain and immune system prompt energy shortage in chronic inflammation and ageing. Nat Rev Rheumatol. 2021;17(8):449–463.
- Miller GE, Chen E, Parker KJ. Psychological stress in childhood and susceptibility to the chronic diseases of aging. Psychol Bull. 2020;146(1):1–31.
- Picard M, McEwen BS. Psychological stress and mitochondria: a conceptual framework. Psychosom Med. 2020;82(2):126–140.
- Slavich GM. Social safety theory: a biologically based evolutionary perspective on life stress, health, and behavior. Annu Rev Clin Psychol. 2020;16:265–295.
- Epel ES, Lithgow GJ. Stress biology and aging mechanisms: toward understanding the deep connection between adaptation to stress and longevity. J Gerontol A Biol Sci Med Sci. 2020;75(10):1827–1836.
- Raison CL, Miller AH. Pathways from stress to inflammation and from inflammation to depression. Curr Top Behav Neurosci. 2021;52:183–206.
- Zannas AS, Chrousos GP. Epigenetic programming by stress and glucocorticoids along the human lifespan. Mol Psychiatry. 2021;26(1):1–17.
- Peters A, McEwen BS. Stress habituation, body shape and cardiovascular mortality. Neurosci Biobehav Rev. 2020;117:54–62.
- McEwen BS, Akil H. Revisiting the stress concept: implications for affective disorders. J Neurosci. 2020;40(1):12–21.
- Koolhaas JM, van Reenen CG. Interaction between coping style/personality, stress, and welfare: relevance for domestic animal welfare. Neurosci Biobehav Rev. 2021;125:563–572. (aplicable a humanos en modelos translacionales)
- Chen Y, Ma Z, Zhong J, et al. Chronic stress induces low-grade inflammation and alters metabolic gene expression via epigenetic mechanisms. Front Endocrinol (Lausanne). 2022;13:872932.