Leyendo a Sean Carroll, físico teórico del Instituto de Tecnología de California, me encontré con esta inferencia que quiero compartirte:
“Los seres humanos tendemos a empecinarnos en la idea de que las cosas ocurren por algún motivo.El problema surge cuando atribuimos la ocurrencia de las cosas a eventos mágicos o poderes psíquicos.”
Quizás el poder más grande que poseemos no es el de creer, sino el de comprender. Hay una fuerza silenciosa en quien observa sin necesidad de cubrir la realidad con velos de magia; en quien puede mirar los hechos tal como son, sin perder la capacidad de asombro.
Para entender la mente, necesitamos superar las explicaciones irracionales y mirar con lucidez. Lo que realmente se requiere no son creencias esotéricas, sino claridad profunda.Porque cuando la mente se limpia de interpretaciones mágicas, la verdad emerge detrás del ruido.