¡Hola, Alquimistas! 🌿
A menudo me preguntáis cuál es la verdadera diferencia entre un producto que compramos en la farmacia y uno que hacemos en casa. Como farmacéutica, siempre os digo lo mismo: la magia está en la estabilidad.
Cuando empezamos en este mundo, todas nos emocionamos mezclando aceites y aromas. Es precioso. Pero para que tu piel reciba realmente lo que necesita y tus fórmulas se mantengan frescas como el primer día, hay dos pilares que cuido con especial mimo:
- El Agua: No es solo por limpieza. Es el lienzo perfecto. Al usar agua pura, nos aseguramos de que nada externo interfiera con tus ingredientes, logrando texturas mucho más sedosas y duraderas.
2. El pH 5.5 (El equilibrio de tu piel): Nuestra piel tiene su propia "personalidad" y es ligeramente ácida. Aprender a equilibrar ese pH no solo hace que tu crema se sienta mejor, sino que ayuda a tu piel a mantenerse fuerte y luminosa.
En mi camino como farmacéutica y madre, mi obsesión ha sido simplificar esta ciencia para que tú puedas aplicarla en tu cocina con total seguridad.
En el nivel Alquimia Integral (Premium), no solo comparto recetas; te enseño a entenderlas.
Quiero que cada gota que pongas en tu piel sea un gesto de amor y de máxima calidad, ahorrándote el camino de "ensayo y error" que muchas veces nos hace tirar ingredientes.
Mañana os contaré cómo esta forma de trabajar, además de cuidar vuestra salud, es la decisión más inteligente para vuestra economía familiar. 💰
¿Qué es lo que más te gusta de hacer tus propios productos? ¿El aroma, la textura o saber exactamente qué llevan? Te leo con mucha ilusión. 👇