Suele significar: “ahora mismo esto no está arriba en la lista”.
Y ya está.
No pasa nada…
salvo que luego te sorprendes de seguir igual.
Porque para cocinar “no hay tiempo”.
Para caminar 20 minutos “no hay tiempo”.
Para dormir un poco más “no hay tiempo”.
Pero para el móvil sí.
Para ver vídeos de gente cocinando cosas que tú no vas a cocinar, también.
Para quedarte tonto mirando la tele “cinco minutitos” (que son 47), también.
La vida va hasta arriba, sí.
Curro, casa, niños, estrés, líos.
Pero bajar peso comiendo normal
no pide que te hagas atleta.
Pide que dejes de pedirle permiso a tu agenda.
Lo de “no tengo tiempo” suele ser esto:
No tienes tiempo para cocinar.
Vale.
¿Tienes dos ratos cortos a la semana?
Con eso te apañas.
Metes una bandeja de verduras al horno.
Haces pollo o carne picada.
Cueces unos huevos.
Y ya tienes base para varios días.
Luego solo vas montando platos
como si fueran piezas de LEGO.
No “cocinas”. Ensamblas.
No tienes tiempo para moverte.
¿Moverte o entrenar como si fueras a competir?
Porque moverte puede ser caminar mientras haces una llamada.
Puede ser bajar una parada antes.
Puede ser subir escaleras.
Puede ser salir 15 minutos
después de comer y volver.
No hace falta gimnasio de dos horas.
Hace falta menos silla.
Y un poco más de piernas.
No tienes tiempo para dormir.
Esta es la más cara.
Porque no es que no haya tiempo.
Es que muchas noches hay una hora de móvil
que se llama “me lo merezco”.
Y no es descanso.
Es anestesia.
Si esa última media hora de pantalla la cambias por cama,
no arreglas tu vida.
Pero al día siguiente comes mejor,
piensas mejor y tienes menos hambre rara.
No se trata de encontrar tiempo mágico.
Se trata de quitárselo a cosas que no te devuelven nada.
Y dárselo a tres cosas que sí te cambian el cuerpo con el tiempo,
moverte un poco, comer comida normal y dormir.
No hace falta hacerlo perfecto.
Hace falta hacerlo bastante a menudo.
Si de 10 días, en 6 eliges mejor, el cuerpo se entera.
Y lo notas.
Porque el momento perfecto no llega.
Lo que llega es otro lío.
Empieza con lo que tienes hoy.
Aunque sea poco.
Lo poco repetido gana a lo perfecto dos días
y luego desaparecer un mes.
Abrazo,
Pablo