Porque si haces lo que te apetece…
no entrenas.
te quedas en la cama.
comes cualquier cosa.
Y te quedas igual.
Así de claro.
Que sí, que apetece todo lo fácil.
A mí también.
Pero luego quieres verte mejor, tener más energía, no sentirte pesada…
y eso no sale de hacer lo que te da la gana en cada momento.
Sale de hacer lo que toca.
Aunque no te apetezca.
Porque nadie se pone en forma diciendo:
“hoy no tengo ganas, mejor otro día”.
Eso lo llevamos haciendo todos años.
Y así estamos.
Hay días que no apetece nada.
Ni entrenar, ni moverte, ni cuidarte.
Pero lo haces.
Igual que te levantas para trabajar aunque no te guste.
Igual que haces cosas que no te apetecen todos los días.
Pues esto es lo mismo.
O haces lo que te apetece ahora…
o haces lo que te conviene y lo notas después.
Abrazo,
Pablo