Te pasa esto:
Un día malo.Llegas cansado.Picas algo que no tocaba.
Y en tu cabeza suena:
“Ya la he liado.”“Siempre igual.”“Soy un desastre.”
¿Y qué haces después?Pues lo típico: como ya “da igual”, sigues comiendo.
Ese es el truco sucio de la culpa:no te frena, te empuja.
La culpa no te ayuda a comer mejor
Te hace comer peor.
Porque entras en el ciclo:
- Me salgo
- Me machaco
- Intento compensar (no ceno / hago cardio / restrinjo)
- Llego con hambre y ansiedad
- Vuelvo a caer
Y vuelta a empezar.
Lo que importa no es que te salieras
Es lo que haces después.
Dos opciones:
Opción 1:
Drama“Ya está, mañana lo arreglo”y conviertes una comida regular en dos días de comer fatal.
Opción 2:
Normalidad“Vale, he comido esto. Sigo.”Y haces esto:
- Paras ahí (sin el “ya que estoy…”)
- La siguiente comida, normal
- Agua, paseo si te apetece
- Y a dormir bien
Ya.
Regla práctica
Un desliz no engorda.
Lo que engorda es usar el desliz como excusa para abandonar.
Si te comes una pizza, perfecto.
Pero no lo conviertas en: “pizza + helado + picoteo + mañana ayuno + pasado atracón”.
Come, disfruta, y vuelve a lo tuyo en la siguiente comida.
No el lunes.
Porque bajar de peso es más fácil cuando
no estás todo el día peleándote contigo.
Feliz Fin de Semana,
Pablo