Ni matarte a cardio.
Ni no cenar.
Ni empezar el lunes número 47.
Te has pasado unos días. Vale.
No pasa nada.
Lo que toca ahora no es castigarte.
Lo que toca es volver a comer normal.
Volver a desayunar como una persona.
Volver a hacer comidas decentes.
Volver a cenar sin acabar picando mierda por la noche.
Volver a beber agua.
Volver a dormir un poco mejor.
Volver a moverte.
Y volver a llevar tú el volante.
Porque el problema no son 3 o 4 comidas más fuertes.
El problema es cuando eso se convierte en 8 días de:
“bah, ya empiezo el lunes”
“bah, por un día más”
“bah, ya la semana que viene me pongo”
Y al final sigues igual de hinchado, cansado
y con ansiedad por comer.
Así que estos días hazlo fácil:
-proteína en cada comida
-comida simple
-menos dulce
-menos picoteo
-fuera alcohol unos días
-andar más
-horarios un poco más normales
Sin productos raros.
Sin menús de extraterrestre.
Sin sufrir.
Sin hacer tonterías.
Cuando vuelves a una estructura simple,
el cuerpo responde rápido.
Te deshinchas.
Te notas más ligero.
Te baja el hambre.
Y vuelves a sentir control.
Te dejo una guía de rescate post-Pascua para hacerlo fácil, paso a paso y sin comerte la cabeza.
Si la quieres, bájatela.
Abrazo,
Pablo