Os quería compartir algo de lo que me di cuenta (o me han hecho ver más bien) por si a alguien le resuena también. Y creo que tiene mucho que ver con lo que hemos traído en impulso hoy. Amarte a ti mismo lo primero de todo. Hay algo que me viene pasando desde hace mucho tiempo, quizás desde siempre: me incomoda profundamente cuando alguien me hace un halago. Cuando me dicen algo positivo sobre mi físico, mi personalidad o incluso sobre mi esfuerzo, no sé muy bien qué hacer con eso. Me siento expuesta, pequeña, casi como si no lo mereciera, normalmente lo minimizo o lo evado con una broma. Lo curioso es que, en cambio, cuando recibo una crítica negativa, la asumo con muchísima facilidad. No la cuestiono, no la filtro. Simplemente la acepto y la incorporo a la imagen que tengo de mí misma. Tal vez tiene que ver con cómo aprendí a valorarme. Tal vez en algún momento interioricé la idea de que debía exigirme más, de que no era suficiente, de que lo positivo era exagerado pero lo negativo era real. Me gustaría empezar a practicar algo diferente: permitir que esas palabras bonitas también construyan la forma en que me veo. Compartir esto me da un poco de miedo, pero también siento que reconocerlo es un acto de honestidad conmigo. Quizás este sea el primer paso: darme cuenta. Gracias familia por ser y estar, siempre, os amo 💗