¿Cómo se puede vivir de otra manera?
A veces me detengo a reflexionar sobre cómo era mi vida antes, cuando mis días y horas estaban marcados por pensamientos de escasez. La preocupación constante respondía a preguntas como: ¿Cómo voy a pagar los estudios de mis hijos? ¿Cómo voy a trabajar y estudiar al mismo tiempo? ¿Cómo llegaré a fin de mes siendo mamá, esposa y emprendedora a la vez? Otras veces me encontraba atrapada en sentimientos de insuficiencia y comparación: Quizás si me esfuerzo más..., A lo mejor no estoy trabajando lo suficiente. El resultado era siempre el mismo: me dejaba para el último lugar, priorizando las necesidades de los demás o actividades que no tenían nada que ver con mi verdadera identidad. Pasaba la mayor parte del tiempo en lugares que no deseaba estar o en trabajos que no reflejaban quién era realmente. Quiero compartir esto contigo porque hablar de ello no significa que todo está completamente superado. Pero sí puedo decirte algo: logré romper el círculo vicioso y aprender a vivir en paz, desde la autogestión emocional. Aunque pueda sonar abstracto, es más simple de lo que parece. Requiere compromiso y entrega, pero lo importante es saber que puedes convertirlo en un hábito y, finalmente, en un estilo de vida. En cada sesión de coaching, ya sea individual o grupal, veo a las personas desde el amor, con la certeza de que, con compromiso y trabajo interior, pueden transformar cualquier circunstancia o conflicto. Estoy convencida de que todas las respuestas que buscan ya están dentro de ellas, esperando a ser descubiertas a través de las preguntas adecuadas. Mientras pienso en cómo dejé de vivir preocupada y estresada por el futuro, recuerdo que el cambio no está afuera. El verdadero cambio ocurre adentro: en nuestra mentalidad y en las creencias raíz que nos rigen. La preocupación constante y la sensación de insuficiencia no son más que el resultado de creencias de escasez, que nos hacen ver la falta de recursos como algo negativo y fuera de nuestro control. Al enfocarnos en estos pensamientos, reforzamos día a día la idea de que no hay suficiente dinero, tiempo, oportunidades o clientes, y con ello, el miedo al futuro crece.