A veces me detengo a reflexionar sobre cómo era mi vida antes, cuando mis días y horas estaban marcados por pensamientos de escasez.
La preocupación constante respondía a preguntas como: ¿Cómo voy a pagar los estudios de mis hijos? ¿Cómo voy a trabajar y estudiar al mismo tiempo? ¿Cómo llegaré a fin de mes siendo mamá, esposa y emprendedora a la vez?
Otras veces me encontraba atrapada en sentimientos de insuficiencia y comparación: Quizás si me esfuerzo más..., A lo mejor no estoy trabajando lo suficiente. El resultado era siempre el mismo: me dejaba para el último lugar, priorizando las necesidades de los demás o actividades que no tenían nada que ver con mi verdadera identidad. Pasaba la mayor parte del tiempo en lugares que no deseaba estar o en trabajos que no reflejaban quién era realmente.
Quiero compartir esto contigo porque hablar de ello no significa que todo está completamente superado. Pero sí puedo decirte algo: logré romper el círculo vicioso y aprender a vivir en paz, desde la autogestión emocional.
Aunque pueda sonar abstracto, es más simple de lo que parece. Requiere compromiso y entrega, pero lo importante es saber que puedes convertirlo en un hábito y, finalmente, en un estilo de vida.
En cada sesión de coaching, ya sea individual o grupal, veo a las personas desde el amor, con la certeza de que, con compromiso y trabajo interior, pueden transformar cualquier circunstancia o conflicto. Estoy convencida de que todas las respuestas que buscan ya están dentro de ellas, esperando a ser descubiertas a través de las preguntas adecuadas.
Mientras pienso en cómo dejé de vivir preocupada y estresada por el futuro, recuerdo que el cambio no está afuera. El verdadero cambio ocurre adentro: en nuestra mentalidad y en las creencias raíz que nos rigen.
La preocupación constante y la sensación de insuficiencia no son más que el resultado de creencias de escasez, que nos hacen ver la falta de recursos como algo negativo y fuera de nuestro control. Al enfocarnos en estos pensamientos, reforzamos día a día la idea de que no hay suficiente dinero, tiempo, oportunidades o clientes, y con ello, el miedo al futuro crece.
¿Cómo romper este círculo vicioso?
La clave está en reemplazar esas creencias raíz por otras que te permitan vivir en paz y abrir nuevas posibilidades.
Quiero compartir una experiencia personal que me ayudó a entender el concepto de abundancia. El 21 de septiembre, mientras paseaba con mis hijos por el centro de mi ciudad, estábamos terminando de comer en un café cuando un niño de unos 15 años se acercó a ofrecernos una estampita a cambio de dinero. No tenía efectivo conmigo, pero quería ayudar, así que le ofrecí un sándwich, y él lo aceptó con alegría.
Me sentí realizada al darle algo que necesitaba, pero la enseñanza llegó después. El niño, en agradecimiento, me entregó una estampita. Mi primer impulso fue decirle que se la quedara, pero algo dentro de mí cambió. Entendí que ese niño me estaba dando algo desde su corazón. ¿Quién era yo para no recibirlo? Acepté la estampita con gratitud y le agradecí sinceramente. Él se fue feliz con su sándwich, y yo, con una nueva perspectiva sobre la abundancia.
Guarde la estampita, aún la tengo debajo del vidrio de mi escritorio .
La abundancia no es tener ni acumular. Es vivir con la certeza de que ya lo tenemos todo y somos todo lo que necesitamos para lograr lo que deseamos. No es solo dar, sino también aprender a recibir con amor y sin juicios, dejando atrás el miedo y abrazando el amor.
Mis mentores me enseñaron algo que transformó mi visión: El día que ames y disfrutes ver cómo baja el saldo de tu cuenta bancaria, lo habrás entendido todo. El día que aprendas a decir “sí” con confianza y “no” con amor, también lo habrás entendido todo.
Si esto aún no te sale de manera natural, no te preocupes: se aprende.
Sigamos trabajando juntos . El 2025 es el año de compromiso y enfoque en poner en práctica todo lo aprendido hasta ahora y seguir aprendiendo para aprender a vivir en paz y autogestión emocional
Los espero en sesión, es su espacio
Con amor
Vic