Día #11- Reto 40 Días de Empoderamiento Cuántico
📢Pregunta Poderosa #11: ¿A quién necesito perdonar para recuperar mi paz? A menudo llevamos cargas invisibles en el cuerpo, en la mente y en el corazón. Pero, ¿te has preguntado cuánto peso estás cargando? ¿Qué te está robando la paz? Hoy quiero invitarte a responder esta pregunta: ¿Qué y a quién necesito perdonar para estar en paz? De todas las cargas emocionales que llevamos en nuestra mochila, hay una que suele ser la más pesada: El rencor. ¿Cuánto más quieres seguir cargándola? El rencor nos ancla al pasado, nos roba la paz y afecta nuestro bienestar emocional y físico. Detrás del rencor hay un dolor originado por una percepción de injusticia, traición, rechazo o abandono. Si no se gestionan adecuadamente, el rencor puede convertirse en un veneno que consumimos día tras día, esperando que el otro sufra las consecuencias. Es una emoción densa, que nos atrapa en una narrativa en la que somos las víctimas, impidiéndonos soltar y seguir adelante. Haciéndonos re-cordar, re-vivir y re-sentir una y otra vez ese daño sufrido. Convirtiéndose en re-sentimiento y sufrimiento. El resentimiento se ancla profundamente en nuestro inconsciente. Al re-sentir el daño una y otra vez, nos mantenemos vinculadas energéticamente a ese pasado y a esa persona o grupo que nos ocasionó el agravio. Con lo que vivimos en un bucle emocional atadas a un pasado que nos esclaviza y del que no podemos escapar. ¿Cómo nos afecta el rencor en nuestra vida? - Nos quita energía y nos drena emocionalmente. - Nos impide vivir el presente. - Afecta nuestra salud: el resentimiento puede somatizarse en el cuerpo, causando tensión, ansiedad, problemas digestivos e incluso enfermedades. - Nos bloquea para avanzar y confiar en otras personas. ¿Por qué nos cuesta tanto soltar el rencor? Porque en el fondo sentimos que si olvidamos o perdonamos, le estamos dando la razón al otro o minimizando lo que nos hicieron. El ego se identifica con ese rol de víctima, se aferra a ese pasado, y teme que al soltarlo pierda su identidad. ¿Quién serías sin tu drama?