Después de la clase del domingo, que fue intensa, y la mentoria de los 300 en la que me tocó salir a la palestra, han cambiado muchas cosas. Me quedó clarísimo que el mensaje no lo tenía claro ni yo. Así que volví a empezar de cero, pero esta vez con la mente abierta a que mi proyecto se transformará hasta resonar en mi alma. Y me di cuenta que el mensaje lo tenía hacía mucho tiempo. No me lío más y os dejo verlo. A ver qué os parece!