Hoy celebro mi vuelta al sol, pero este no es un cumpleaños cualquiera. No se trata solo de sumar un número más, sino de marcar el final de una era y el inicio de otra. Esta serie que hoy comparto con vosotros se llama Renacer, un trabajo muy visceral, crudo y honesto, que ha salido de mis adentros. Cada imagen, cada transición de esa oscuridad asfixiante al fuego que todo lo consume, es el reflejo exacto de lo que ha sido mi vida y mi alma durante el último año. Un año en el que he tenido que dejarme morir para poder tener la oportunidad de seguir viviendo. Llevo doce meses arrastrando un dolor físico y emocional que me ha ido apagando lentamente, como una vela a la que le falta el oxígeno. Un dolor de espalda tan oscuro e incapacitante que me ha robado cosas que dábamos por sentadas, como el simple hecho de caminar o de moverme sin sentir que me rompo en pedazos. He dejado de vivir. He dejado de hacer lo que más amo en este mundo, porque mi propio cuerpo ha dejado de responderme. Es muy duro vivir así, sintiendo que eres prisionera en tu propia piel, y os juro que es un sufrimiento que no le deseo a nadie. He tenido que dejar morir a una versión de mí misma que llevaba demasiado tiempo afianzada a creencias que ya no me pertenecen, a un peso que me estaba hundiendo. Y por mi bien, por mi supervivencia y por recomendación de los médicos, he tomado la decisión más difícil de mi vida: en 15 días me operan de un bypass gástrico. Es la mejor solución para intentar ver de dónde viene realmente este problema y poder recuperar mi salud. Tengo miedo, no os lo voy a negar. Nunca me he operado de nada y me da muchísimo vértigo todo este cambio que se avecina. Entrar a un quirófano asusta, soltar el control asusta. Pero, al mismo tiempo, sé que es un paso absolutamente necesario. Lo bueno de todo esto es que, a pesar del miedo, estoy muy positiva con todo el proceso. Y si estoy logrando mantener esta energía, es en gran parte gracias a vosotros. Estoy enormemente agradecida con mi comunidad. Todo el apoyo y el cariño incondicional que me estáis dando por los grupos que tenemos en privado es lo que me sostiene los días en los que me fallan las fuerzas. Gracias a vosotros, todo este proceso también es posible. No me habéis soltado la mano ni un solo instante.