A veces se piensa que avanzar en la vida depende de tener suerte. De estar en el lugar adecuado, en el momento justo, con las personas correctas. Y aunque eso influye, hay algo aún más importante que la suerte: estar preparado cuando la oportunidad aparece… y atreverte a decir que sí. La vida no siempre avisa. Las oportunidades no suelen venir envueltas en certezas, sino en dudas, vértigo y un poquito de miedo. Y ahí es donde se marca la diferencia: no en quién tiene más suerte, sino en quién ha trabajado su actitud, su ser y su disposición interna para lanzarse. Prepararse no significa tenerlo todo claro. Significa haberte escuchado, haberte cuidado, haberte observado. Significa confiar lo suficiente en ti como para dar un paso aunque no veas todo el camino. Como dice Víctor Küppers: “La suerte no es casualidad, es causalidad. Es estar preparado cuando llega la oportunidad.” Y yo añadiría algo más: Y el coraje de actuar cuando esa oportunidad toca tu puerta. Porque muchas veces la oportunidad llega… pero pasa de largo cuando no nos sentimos suficientes, cuando esperamos el momento perfecto o cuando dudamos de nuestra propia valía. Aquí la oportunidad nos ha llegado de la mano de @Rafel Mayol Hoy la invitación es ... Seguir preparándote desde tu verdad, desde quien realmente eres. Confiar en tu proceso, tú tienes tu propio ritmo. Y cuando algo resuene en ti… atreverte a dar el paso. ¿Estás preparad@ para aquello que quieres una oportunidad? ¿Qué pequeño paso podrías dar hoy? 💛