- Esa no es una razón, es una imposición. ¿Por qué no me contesta? ¿Por qué no me explica? Por que tengo que terminar haciendo lo que dice mi mamá. ¿Por qué no escucha, ¡por qué es tan necia!? Y luego no le gusta, no reconoce que es mala, una mamá mala. Me gustaría cambiar de mamá, las otras mamás, de mis compañeras y compañeros, no son así. Ese día en la noche, mi mamá se sentó en mi cama, y me dijo: - Querida hija, siempre que me preguntas “por qué” de una indicación, no te contesto, para evitar discutir y enojarnos más. No te explico, porque tu eres lista, y ya sabes el porqué de las ordenes, o lo puedes imaginar. Yo no te voy a repetir cosas que ya sabes, porque no te voy a tratar como si no supieras o como si fueras una niña tonta que no entiende. - ¡Pero no me gusta que me digas, “porque soy tu mamá,” eres mala! - Una mamá nunca, te va ordenar algo que no sea bueno para ti, o para la familia. Y nunca te va ordenar algo que te haga daño. Cuando digo “porque soy tu mamá,” te estoy indicando algo bueno, y que no te hace daño. Hija, cuando no sabes o tienes un problema que no puedes resolver, tienes que dejarte llevar en alguien bueno, inteligente, y que te quiera mucho. Esa persona, es tu mamá, alguien inteligente, buena, y particularmente, que te quiere mucho. Te doy tu beso y un abrazo. Buenas noches, que duermas bien.