@Ela Arrieta Hola Ela. Gracias por tu bonita y sabia respuesta. Desde lo físico me encuentro empezando un tratamiento de fitoterapia china, que de momento está regulando mi sistema nervioso desde dentro y luego pasaremos a tratar la piel e inflamación, regulando microbiota y sangre. Pero obvio sé que debo tratar otras cosas más emocionales y energéticas para que el proceso sea completo. En mi familia no hay casos de autoinmunes aunque hay mucha complacencia y supongo mucha micro-traición. En mi caso vengo de una historia de abusos en la infancia dentro de la familia. Lo que me dificultó el aprender a poner limites en mi crecimiento. En casa tuve un mal ejemplo de lo que era el amor. Y fui lo suficientemente inteligente para verlo y darme cuenta. Sabía bien qué cosas estaban mal y que cosas no debían ser como eran. Defendí mucho ai madre y traté de ayudarla para que se separase de mi padre.. Te cuento esto porque curiosamente, y a pesar de saber que no estaba bien, al final algo caló en mi. Acabé a mis 27 en una relación maravillosa, preciosa. La mas bonita! Qué poco a poco fue mutando a un calvario del que no era capaz de salir. El recuerdo de los primeros años maravillosos y esa conexión tan genuina que sentí me hacía permanecer. Y él fue ganándome terreno tan poco a poco que no me di cuenta. No fue hasta conseguir salir (cambiando teléfono y de lugar de residencia) que empecé este viaje interno (hace ya 6 años) y empecé a leer sobre los narcisistas. Las señales empezaron poco a poco: baja libido, apatía, dejé de bailar, sentía que había perdido mi alegría característica y genuina... Y bueno, creía que quizás estaba madurando jeje.. y que estaba sentando cabeza. Pero los síntomas cada vez eran más molestos. Yo que siempre había tenido muy buena salud empecé a tener incomodidades sutiles en el día a día que los médicos no sabían explicarme si causa. Y las pruebas daban todo bien. Yo sospechaba que había algo en mi tiroides, de repente era friolera y mi metabolismo parecía relentizarse.. se que también hay bloqueos en mi garganta: lo no expresado, lo cayado. Y de ira reprimida o tragada (siempre pensando más en los demás que en mi).