Considero que no siempre hay que pagar el 100%. Esa idea es más bien una simplificación práctica que muchos usan para evitar riesgos, no una regla legal absoluta. En la Ley Federal del Trabajo existen distintos supuestos de terminación de la relación laboral, y cada uno tiene consecuencias económicas distintas. Por ejemplo, no es lo mismo una rescisión justificada conforme al artículo 47, que una terminación por mutuo consentimiento del artículo 53, fracción I, o un despido injustificado. Pienso que el argumento del ponente mezcla lo jurídico con lo operativo, ya que desde lo jurídico, si existe una causa de rescisión debidamente acreditada, el patrón no está obligado a pagar indemnización de los 3 meses, sino únicamente prestaciones devengadas; pero desde lo operativo probar esa causa implica un nivel de documentación, control interno y ejecución disciplinaria que muchos empleadores no tienen. Ahí es donde entra lo estratégico: en la práctica, muchas empresas pagan el 100% no porque la ley lo exija, sino porque es más barato que litigar con un caso débil o mal integrado. Es una decisión de gestión de riesgo, no de cumplimiento estricto, por lo que el valor del abogado no está en calcular liquidaciones, sino en diseñar salidas. La terminación por mutuo consentimiento bien construida (con voluntad real, sin vicios y correctamente documentada) suele ser la vía más eficiente para ambas partes, sin embargo, no siempre es viable si el trabajador no quiere negociar o si ya existe conflicto. Sobre si el sistema pone en desventaja a los pequeños empresarios, considero que sí, ya que el estándar probatorio y formal en materia laboral es alto y tiende a favorecer al trabajador. Lo anterior no exime al patrón de cumplir; más bien obliga a profesionalizar procesos, aunque sea de forma básica. En resumen: No siempre se debe pagar el 100%, pero muchas veces se termina pagando porque el costo de no hacerlo (mal defendido) es mayor. La clave no es pagar o no pagar, sino saber cuándo conviene cada cosa y tener elementos para sostenerlo.