Si piensas en los momentos en que más comes sin hambre física...
¿Son siempre los mismos? ¿Al llegar a casa por la tarde? ¿Después de cenar? ¿Cuándo te quedas a solas? ¿Los días en que has tenido más estrés? 🤔 ¿Puedes encontrar un patrón? Los patrones no aparecen de forma aleatoria. Se construyen a partir de asociaciones repetidas: esta situación va seguida de este malestar, y este malestar va seguido de esta respuesta. Y el cuerpo lo automatiza. Esto lo revisé en el vídeo del otro día. https://www.skool.com/sana-tu-relacion-con-la-comida-5190/classroom/6aa4f569?md=b8b726c8c6cb4a2a889278f00fe59efd Puede ser que no haya siquiera un malestar claro. Solo un contexto. Llegas a casa, enciendes la tele, y ya estás en la cocina. Y no te das casi cuenta. Sigue siendo el piloto automático. 🔑 Identificar las señales que preceden al impulso de comer es uno de los pasos más importantes de aprender a atender el hambre emocional. No para evitarlo, que en muchos casos es imposible. Sino para dejar de que te sorprendas al haberte terminado 1 caja de galletas. Cuando sabes que el martes por la tarde es tu momento más vulnerable, puedes prepararte de otra forma. Cuando sabes que el agotamiento es tu mayor detonante, puedes empezar a atenderlo antes de que te desborde. La información es poder. Pero para usarla, primero hay que tenerla. 📩 ¿Cuál es tu momento más vulnerable? El del día, el de la semana, el del mes. El que reconoces aunque no quieras reconocerlo. 👀 En los próximos días subo el 2º vídeo y reviso precisamente esto!