Martes 21 de abril (semillas de karma)
Soberanos❤️ Hoy descendemos a la base. Aterrizamos con fuerza en la materia para habitar el Chakra Raíz (Muladhara), vibrando en un rojo pasión profundo y eléctrico. Hoy honramos a nuestras glándulas suprarrenales —las eternas guardianas de nuestra vida y supervivencia— y nos alineamos con la matemática exacta del universo: La Ley del Karma. He normalizado tanto el hecho de transitar esta dimensión con presencia, que a veces se me olvida cómo opera el mundo allá afuera. Ya no persigo metas vacías, dejé de mendigar aprobación y solté la persecución desesperada del dinero. Ya no tengo el afán de llegar a ninguna parte, e incluso los compromisos económicos que antes me quitaban el sueño hoy no me alteran; ni siquiera guardo recuerdos emocionales de esa antigua angustia. Pero la vida se encarga de darte perspectiva. Estos días pasados estuve habitando la ciudad de Medellín. Todas las mañanas salía al parque a trotar, a mover el cuerpo, y en medio de esas caminatas entablé conversaciones con distintas personas. Fue un choque de realidad absoluto. Escucharlos fue darme cuenta de que la vida que he construido no es "normal". Para la inmensa mayoría de las personas, vivir sin el peso del afán, habitar la soberanía y soltar la supervivencia se les hace una locura, una utopía inalcanzable. Ahí comprendí la urgencia y la importancia vital de comunicar. Tenemos que compartir nuestro camino, Soberanos. Tenemos que dar a conocer la transformación biológica y energética que hemos logrado. Porque es a través de esa evidencia viva que otros seres se inspiran, despierten y eleven su frecuencia para salir del bucle infinito de programaciones que tienen secuestrado su sistema hormonal. Y esto es pura Ley del Karma. Son semillas kármicas. Cuando tú, con tu presencia implacable, tu comunicación y tu sabiduría, inspiras a otro a salir de la repetición, estás sembrando una semilla de karma consciente. Y toda semilla de karma consciente da un fruto supremamente dulce. Algunos ya lo saben, pero se los repito: soy un ser supremamente egoísta. Yo no hago lo que hago "para ayudar a los pobrecitos". Lo hago por mí. Porque entiendo la ley: sé que cuando mi mensaje ayuda a otro, estoy sembrando una semilla kármica que me va a dar un fruto altamente nutritivo para mi propia evolución. La transformación del otro no es mi intención principal; es una hermosa y poderosa consecuencia.