Tal como señala Un Curso de Milagros, el perdón implica no solo liberarse del rencor, sino también trascender el recuerdo doloroso. Así es como realmente se facilita una reconexión genuina con los demás y se evita caer en el aislamiento. En última instancia, es un camino para no olvidar nuestra humanidad compartida. En definitiva, debemos perdonar y, en ese acto de perdón, también olvidar lo negativo. Así solo recordamos las partes amorosas y permitimos que la unidad prevalezca. El perdón absoluto implica no solo perdonar, sino también olvidar por completo cualquier agravio, tal como se dice en Un Curso de Milagros. Esto lo diferencia del perdón más “humano”, que a veces conserva cierto recuerdo para protegerse. Si el perdón y el arrepentimiento son sinceros, entonces el amor incondicional genera una apertura eterna. ¿Os imagináis que Dios perdonara pero no olvidara? Ese es el camino de vuelta a casa hacia nuestra verdadera paz y unidad. Por eso Jesús dijo sois dioses y lo habéis olvidado. José el soñador lo sabia , y por eso volvió a comer con sus hermanos a pesar del recuerdo de los agravios. No dejes por tanto heman@ que el camino de un amor propio sano te acabe impidiendo recordar quien realmente eres. Amen.