Muchas veces pensamos que el dolor de cuello, la tensión en los hombros, la mandíbula apretada o esa sensación constante de rigidez aparecen sólo por una mala postura. Pero hay algo más. Nuestro sistema nervioso y nuestro cuerpo están profundamente conectados. Cuando vivimos durante mucho tiempo en estado de alerta, estrés o preocupación, la musculatura permanece más tensa de lo necesario. Con el tiempo, esa tensión puede convertirse en molestias, dolor y sensación de agotamiento. Por eso, cuidar el cuerpo no consiste únicamente en fortalecer o estirar los músculos. También implica aprender a ofrecer seguridad al sistema nervioso para que pueda salir del modo supervivencia y recuperar el equilibrio. Cuando el sistema nervioso comienza a regularse, el cuerpo también encuentra un espacio para relajarse, moverse con mayor libertad y disminuir muchas de esas tensiones que parecían formar parte de nuestro día a día. Escuchar al cuerpo es el primer paso para comprender lo que el sistema nervioso lleva tiempo intentando decirnos. ¿En qué parte de tu cuerpo notas primero el estrés?🙏