Tomado de un articulo de ciclismo, que me pareció interesante
LO QUE EL "PROGRESO TECNOLOGICO" NOS QUITO-- En 2025 el pelotón del World Tour completó la transición: ninguna bicicleta usó frenos de llanta y casi ninguna rueda usó tubular. La industria, los equipos y la UCI celebran la mejora en frenada, en confort y en presiones de inflado. Pero un debate que arrancó hacia 2016 sigue vivo entre mecánicos, ciclistas no estelares y aficionados de competición: la tecnología nueva resolvió problemas que casi nadie tenía y creó otros que pesan más cuanto más abajo se está en la pirámide. El cambio de rueda, lo que la cifra esconde: Con frenos de llanta y cierre rápido, un mecánico experimentado cambiaba una rueda en menos de diez segundos. Sin las pestañas de seguridad (las llamadas lawyer tabs) la operación era aún más rápida. Con freno de disco y eje pasante el promedio en el World Tour quedó alrededor de los veinte segundos. La diferencia parece pequeña, pero esconde tres complicaciones técnicas. La primera es el eje pasante. A diferencia del cierre rápido, no se abre con una palanca: hay que desenroscarlo con una llave Allen y volver a apretarlo a un par de torsión razonable. La segunda es la alineación del disco entre las pastillas de la pinza: la holgura es de fracciones de milímetro y, si el rotor entra mal, roza. La tercera es la seguridad del propio mecánico, porque un disco que viene de frenar largo está a temperaturas que pueden quemar y los cantos de algunos rotores fueron acusados —correcta o incorrectamente— de causar lesiones en caídas. Los equipos del World Tour respondieron con soluciones que dan idea del tamaño del problema: pistolas de impacto eléctricas inspiradas en la Fórmula 1 para apretar y aflojar el eje pasante en un par de segundos. Es una respuesta efectiva, pero también una confesión: hubo que importar herramientas de la categoría reina del motor para tapar un agujero logístico que el cierre rápido jamás tuvo. Tubeless y tubular - la asimetría del pinchazo: La cubierta tubular se pegaba a la llanta y, si pinchaba, perdía aire de manera gradual: el ciclista podía rodar varios cientos de metros esperando al coche, y la rueda de repuesto —también con tubular pre-pegado— se montaba en cuestión de segundos.