¿TDAH en adolescentes o “mala actitud”? Aquí muchas mamás se confunden
Quiero que identifiques qué es lo que más se repite en casa. Porque una cosa es muy clara: En la adolescencia, el TDAH puede parecer carácter difícil. Pero no siempre lo es. Aquí es donde todo se confunde… Tu hija puede contestar feo cuando le pides que recoja su cuarto. Puede tardarse una eternidad en bañarse. Puede olvidar una tarea importante aunque tú se la recordaste en la mañana, en la tarde y antes de dormir. Y entonces aparece esa frase: “Parece que no le importa.” Pero muchas veces sí le importa. Solo que su cerebro se atora entre querer hacerlo y lograr hacerlo. Esto cambia todo… En TDAH suele haber dificultad para empezar, organizar, controlar impulsos y medir el tiempo. Por eso la tarea en la mesa no avanza, aunque ya tenga todo listo. En TEA, que es autismo, puede haber más dificultad para entender cambios, leer gestos, tolerar ciertos sonidos, seguir conversaciones sociales o manejar rutinas nuevas. Por ejemplo: si hay un berrinche porque cambió el plan de ir al súper a visitar a la abuela, puede ser ansiedad ante el cambio. Si explota porque le pides apagar el celular “en este momento”, puede ser impulsividad, frustración o dificultad para cortar una actividad. No estás imaginando cosas. No es “drama de adolescente” nada más. Muchas mamás cuentan lo mismo: la reunión con otros niños termina mal porque su hija interrumpe, se aísla, se enoja o luego llora diciendo “nadie me entiende”. Y eso parte el corazón. Porque tú la ves sufrir, pero también te cansas. Y está bien decirlo. Aquí es donde deja de ser pelea… y empieza a ser guía. Baja y responde la encuesta. Tu voto ayuda a ver qué viven más mamás dentro de Academia Cerebrito, y también ayuda a que otras se sientan menos solas. ¿Qué es lo que más te preocupa de tu adolescente en este momento?