Muchas madres creen que están perdiendo la razón porque lloran, olvidan cosas o sienten cambios emocionales intensos.
El duelo no es una enfermedad; es una respuesta natural ante una pérdida profunda.
No compares tu proceso con el de otras personas. Cada duelo tiene su propio ritmo.
Versículo:
"Hay tiempo de llorar y tiempo de reír." Eclesiastés 3:4
Pregunta:
¿Qué aspecto de tu duelo te ha costado más comprender?