Hola a todos. Llevo meses medio desaparecido de esta comunidad y no me parece justo dejarlo en el aire, como si no pasara nada. Los que me conocéis sabéis que no soy de esconderme, así que aquí va la historia completa. Sin filtros, sin postureo de LinkedIn y sin la típica frase de "nueva etapa llena de ilusión". Va a ser larga. Poneos un café. De dónde vengo: Los que llevéis tiempo siguiéndome sabéis que yo no vengo del mundo tech. Descubrí el NoCode hace años y me voló la cabeza: de repente alguien como yo podía construir cosas reales sin picar código. Me obsesioné con Airtable hasta niveles poco saludables, me convertí en embajador de Softr, gané concursos, y me metí de lleno en el ecosistema: Make, n8n, Notion, Framer... todo lo que salía, lo probaba. Y luego llegó la IA. Estuve ahí desde GPT-3, cuando esto era una curiosidad de frikis. Después ChatGPT, Claude, Gemini, y las mil herramientas que han ido apareciendo cada semana desde entonces. He vivido esta ola desde dentro, construyendo y enseñando en español cuando casi nadie lo hacía. Ese ha sido mi combustible siempre: aprender algo nuevo y contároslo. Lo que no salió bien (que es bastante) Aquí viene la parte que casi nadie cuenta. AcademyNoCode. Mi primer gran proyecto serio, con Richard como socio. Trabajamos un año entero intentando sacarlo adelante y no funcionó. Teníamos visiones distintas, yo no supe darle forma a un contenido que conectara, me dispersé en mil flujos internos que no debería haber tocado, y ni la parte comercial ni la administrativa funcionaron. Me desgasté mucho viendo cómo se iba a pique poco a poco. Al final me desvinculé, lo intenté relanzar en solitario, y tampoco. Hoy está cerrado. VibeFlow, esta comunidad. El segundo intento. Y aquí duele más porque erais vosotros. Le puse todo: dos directos semanales, un plan de 8 módulos, campañas de ads, contenido constante... y no conseguí que traccionara económicamente. Los números no mienten: lo que entraba al mes no daba ni para justificar las horas. Y cuando un proyecto no se sostiene, o lo reconoces tú o te lo reconoce tu cuenta bancaria. Esta vez decidí reconocerlo yo primero.