User
Write something
Pinned
¡Hola! Ya estás dentro de la Tribu Crianza Respetuosa Real
Si estás aquí es porque te interesa la 𝐜𝐫𝐢𝐚𝐧𝐳𝐚 𝐫𝐞𝐬𝐩𝐞𝐭𝐮𝐨𝐬𝐚, pero seguramente dudes sobre si realmente se puede aplicar cuando la cosa se pone fea y tu peque te pone las cosas 𝐝𝐢𝐟í𝐜𝐢𝐥𝐞𝐬 Intentas no explotar, pero cuando el cansancio acumulado, el estrés y el agotamiento llegan, acabas haciéndolo. Y después llega la culpa para machacarte y amargarte un poco la vida cada día. 𝐁𝐮𝐬𝐜𝐚𝐦𝐨𝐬 𝐮𝐧𝐚 𝐩𝐞𝐫𝐟𝐞𝐜𝐜𝐢ó𝐧 𝐪𝐮𝐞 𝐧𝐨 𝐞𝐱𝐢𝐬𝐭𝐞. Y menos mal, porque no hay nada mejor que una familia maravillosamente imperfecta. Si buscas una forma de criar a tu peque que no repita lo que hicieron contigo (eso que nos sale por inercia cuando perdemos la paciencia); si te cuesta llevar a la realidad del día a día la teoría de la crianza respetuosa y 𝐠𝐮𝐚𝐫𝐝𝐚𝐬 𝐭𝐢𝐤𝐭𝐨𝐤𝐬 𝐲 𝐫𝐞𝐞𝐥𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐣𝐚𝐦á𝐬 𝐯𝐮𝐞𝐥𝐯𝐞𝐬 𝐚 𝐦𝐢𝐫𝐚𝐫... has llegado al sitio correcto. Aquí podrás dar un paso adelante para empezar a cambiar cosas y saber qué hacer en medio del caos de tu salón a las ocho y media de la tarde, cuando sientes que esa pequeña persona a la que quieres por encima de todo te está llevando al límite… 𝐚𝐪𝐮í 𝐧𝐨 𝐞𝐬𝐭𝐚𝐦𝐨𝐬 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐣𝐮𝐳𝐠𝐚𝐫 𝐚 𝐧𝐚𝐝𝐢𝐞. Es un lugar donde soltar lo que nos cuesta, celebrar los pequeños logros (esos que a veces nadie más ve) y darnos ese apoyo que tanto hace falta.
¿Leones o galletas rotas? 🦁 El secreto de la planta baja (Paso 1)
¡Hola, Tribu! 👋 Yo no sabía que había 3 pasos básicos para cuando nuestros peques tienen una rabieta. 𝗘𝗟 𝗣𝗔𝗦𝗢 𝟭 es el más sencillo, pero a mí se me olvida muchas veces: 𝗔𝗖𝗘𝗥𝗖𝗔𝗥𝗠𝗘 𝗬 𝗕𝗔𝗝𝗔𝗥 𝗔 𝗦𝗨 𝗔𝗟𝗧𝗨𝗥𝗔. Es algo muy simple. Cuando un niño está en plena rabieta, su cerebro es como una "𝗰𝗲𝗻𝘁𝗿𝗮𝗹 𝗱𝗲 𝗮𝗹𝗮𝗿𝗺𝗮𝘀" que detecta peligros y les hace reaccionar rápido para sobrevivir. El problema es que, a su edad, la alarma 𝗡𝗢 𝗘𝗦𝗧𝗔 𝗖𝗔𝗟𝗜𝗕𝗥𝗔𝗗𝗔: saltará igual si ven venir a un león que si se les rompe una galleta. Si para ellos la galleta en ese momento es todo su mundo y se rompe, la alarma se dispara y la rabieta empieza a funcionar. Hasta los 4 o 5 años su cerebro 𝗡𝗢 es capaz de 𝗥𝗔𝗭𝗢𝗡𝗔𝗥 mínimamente en mitad de un enfado. Si imaginamos el cerebro como un edificio de 2 plantas. La 𝗣𝗟𝗔𝗡𝗧𝗔 𝗕𝗔𝗝𝗔 está terminada desde que nacemos. Es la parte 𝗘𝗠𝗢𝗖𝗜𝗢𝗡𝗔𝗟 y es lógico que sea así, porque es la que nos ayuda a sobrevivir. El problema es que la 𝗣𝗥𝗜𝗠𝗘𝗥𝗔 𝗣𝗟𝗔𝗡𝗧𝗔, la del cerebro 𝗥𝗔𝗖𝗜𝗢𝗡𝗔𝗟 (la que piensa y razona), todavía no está terminada . Y lo más importante... La 𝗘𝗦𝗖𝗔𝗟𝗘𝗥𝗔 que une las dos plantas 𝗡𝗢 está 𝗖𝗢𝗡𝗦𝗧𝗥𝗨𝗜𝗗𝗔. Por eso, por mucho que les hablemos, con toda la lógica del mundo desde nuestra perspectiva adulta y desde la distancia de nuestra altura, el MENSAJE 𝗡𝗢 LLEGARÁ porque 𝗡𝗢 tiene por 𝗗𝗢𝗡𝗗𝗘 𝗣𝗔𝗦𝗔𝗥. Pedirles que se calmen solos a esa edad es como 𝗣𝗘𝗗𝗜𝗥𝗟𝗘 𝗔 𝗨𝗡 𝗚𝗔𝗧𝗢 𝗤𝗨𝗘 𝗟𝗔𝗗𝗥𝗘: No pueden. En plena rabieta, lo que ven cuando les hablamos desde arriba en es 𝗨𝗡 𝗚𝗜𝗚𝗔𝗡𝗧𝗘. Alguien enorme y 𝗔𝗠𝗘𝗡𝗔𝗭𝗔𝗡𝗧𝗘. Al agacharnos y ponernos a su nivel, dejamos de ser una amenaza. Es como si le dijéramos a la 𝗣𝗟𝗔𝗡𝗧𝗔 𝗕𝗔𝗝𝗔 de su cerebro: "𝙀𝙝, 𝙣𝙤 𝙫𝙚𝙣𝙜𝙤 𝙖 𝙥𝙚𝙡𝙚𝙖𝙧, 𝙫𝙚𝙣𝙜𝙤 𝙖 𝙖𝙮𝙪𝙙𝙖𝙧𝙩𝙚". Además ayudamos a que se 𝗖𝗔𝗟𝗠𝗘𝗡 𝗠𝗔𝗦 𝗥𝗔𝗣𝗜𝗗𝗢, porque al notarnos cerca, la intensidad del enfado empieza a bajar. Ponernos a su altura es el primer paso. El próximo día hablamos del Paso 2, porque una vez que estamos ahí abajo, ... ¿qué hacemos? ¿Le miramos? ¿Le hablamos? ¿Le hacemos el pino puente? 🤸‍♀️... ¡Nos vemos abajo en los comentarios! 👇🚀
¿Leones o galletas rotas? 🦁 El arte de estar sin hacer (Paso 2)
¿Y ahora qué? 🎭 Ya estamos ahí abajo. A su nivel. La alarma de la Planta Baja todavía está pitando, aunque ya no tan fuerte porque dejamos de ser ese gigante amenazante. No sabía que el 𝐞𝐫𝐫𝐨𝐫 𝐦á𝐬 𝐜𝐨𝐦ú𝐧 es empezar a hablar, a decir cosas como: "ya, ya, que es solo una galleta", "no pasa nada", " te compro otra"... Cuando hacemos eso, es más para nosotros que para ellos, 𝐩𝐨𝐫𝐪𝐮𝐞 𝐧𝐨𝐬 𝐢𝐧𝐜𝐨𝐦𝐨𝐝𝐚 verlos sufrir. La rabieta nos pone de los nervios, y nos entra la prisa por "arreglarlo" rápido para que el malestar desaparezca... ¡el de ellos y el nuestro! ❌ 𝐒𝐓𝐎𝐏. Si recordáis, la escalera entre plantas sigue sin estar, por eso si le hablas en ese momento, hablas al aire. La Planta Baja no entiende palabras en ese momento, solo entiende presencia. 𝐄𝐥 𝐏𝐀𝐒𝐎 𝟐 es: 𝐄𝐒𝐓𝐀𝐑. Sin más. Por más que tengas ganas de intervenir, no lo hagas y además intenta evitar estas 3 cosas: 𝐍𝐨 𝐦𝐢𝐫𝐚𝐫 𝐟𝐢𝐣𝐚𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞 (eso intimida). 𝐍𝐨 𝐡𝐚𝐛𝐥𝐚𝐫 (eso da gasolina para que se enfade más) 𝐍𝐨 𝐭𝐨𝐜𝐚𝐫 si no te lo pide (eso invade su espacio). En ese momento, solo tenemos que estar a su 𝐥𝐚𝐝𝐨. Aunque suene un poco cursi, cuando nos pasa, me imagino que Restallín es un barco en plena tormenta, donde yo soy cualquier cosa menos un capitán gritando órdenes. Me visualizo siendo el puerto al que puede volver en cuanto pueda. La magia de la "𝐩𝐫𝐞𝐬𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐫𝐞𝐠𝐮𝐥𝐚𝐝𝐨𝐫𝐚": Los estados de ánimo se contagian. ¿Os ha pasado que quedáis con alguien y de repente os llena de energía?, o al contrario, os deja con la sensación de bajón enorme. Pues a nuestros peques les pasa lo mismo. Cuando estamos a su lado de una manera tranquila, contagiamos nuestra energía, si estamos en calma, contagiaremos nuestra calma. Así, sin decir nada, (aunque cueste) les estamos enseñando que las “𝐞𝐦𝐨𝐜𝐢𝐨𝐧𝐞𝐬 𝐠𝐫𝐚𝐧𝐝𝐞𝐬” acaban pasando. No es ignorar la rabieta. Es 𝐜𝐨𝐧𝐭𝐞𝐧𝐞𝐫𝐥𝐚 𝐬𝐢𝐧 𝐨𝐜𝐮𝐥𝐭𝐚𝐫𝐥𝐚. ¿Cuánto tiempo? Lo que necesiten. A veces 30 segundos, a veces 5 minutos. No importa, porque aquí nuestra paciencia es el mensaje. Y cuando la tormenta amaine un poquito... ahí es cuando entra el Paso 3. Pero eso es historia para otro post. 😉
¿Mañanas de "guerra" para conseguir que se vistan?
¡Hola a Familias! 👋 ​Seguro que os suena: Se os echa el tiempo encima, llegáis tarde y vuestro peque, como cada mañana ha decidido que hoy quiere vestirse. La tensión sube hasta que aparece el ¡𝐕𝐈𝐒𝐓𝐄𝐓𝐄 𝐘𝐀!, acabar gritando o enfadándose, hace que al final, empecemos el día con un nudo en el estómago. ​Pero, esa negativa, aunque no os lo creáis, es en realidad, una buena señal. 𝐍𝐎 𝐄𝐒 𝐃𝐄𝐒𝐎𝐁𝐄𝐃𝐈𝐄𝐍𝐂𝐈𝐀 ; es su cerebro practicando su autonomía. Empieza a querer decidir, y lo hace justo, no queriendo vestirse. Ya es mala suerte... A mi me funciona 𝐠𝐚𝐦𝐢𝐟𝐢𝐜𝐚𝐫 la situación. Os dejo 3 cosas que me van bien. 1.Activar el modo juego. "¿Eres capaz de ponerte el pantalón antes de que cuente hasta 20?". Para quitarle la sensación de prisa para convertirla en diversión. ​2. La Prenda Absurda: Le pongo un calcetín en la mano o una camiseta en la cabeza, payaseamos un poco, en cuanto empieza a reírse, tengo medio camino hecho, porque rompe su "negativa" y empieza a darle igual que la vista. ​3. El Truco del Cuento: Invento una historia rápida, en cuanto tengo su atención, poco a poco, empiezo a vestirla. Si su mente está distraída, su cuerpo deja de resistirse. Ya no está rígida como un palo de escoba. ​𝐑𝐞𝐜𝐮𝐞𝐫𝐝𝐚: No te está desafiando, está entrenando su independencia. En nuestro caso, cuanto más juego hay, mejor fluye nuestra mañana.
El "NO" como respuesta oficial a todo.
Cuando "Restallín" cumplió los 2 años, empezó la etapa donde el 𝐍𝐎 es la respuesta oficial para todo. Al parecer, está descubriendo que es un "𝐬𝐞𝐫" 𝐢𝐧𝐝𝐞𝐩𝐞𝐧𝐝𝐢𝐞𝐧𝐭𝐞 y necesita comprobarlo y reafirmarlo a cada segundo. Tras leer alguna info sobre esto, empecé a decirle 𝐕𝐀𝐋𝐄 cada vez que me decía que no, y funcionaba. Pero no era solo el "vale", lo acompañaba de 𝐮𝐧 𝐩𝐚𝐫 𝐝𝐞 𝐨𝐩𝐜𝐢𝐨𝐧𝐞𝐬 para que eligiera: — Vamos a poner los zapatos. — ¡No! — Vale. ¿Quieres las botas de agua o los playeros blancos? Y, como por arte de magia, funcionaba. Se supone que es porque, al no entrar en el "𝐜𝐡𝐨𝐪𝐮𝐞" y dejarle elegir, siente que 𝐭𝐢𝐞𝐧𝐞 𝐞𝐥 𝐂𝐎𝐍𝐓𝐑𝐎𝐋. El problema es que ahora ya han pasado unos meses desde que cumplió los 2 años y siento que ya no la "𝐞𝐧𝐠𝐚ñ𝐨" tan fácil. El otro día me pasó: un 𝐍𝐎 𝐫𝐨𝐭𝐮𝐧𝐝𝐨 a la hora de poner el pijama. Probé lo de siempre: "¿El de ositos o el de pajaritos?", y me respondió: ¡𝐍𝐈𝐍𝐆𝐔𝐍𝐎! Me quedé congelada... y estuve "peleando" media hora hasta que por fin se lo puse. Me dejó pensativa. Al día siguiente pasó lo mismo, pero ¿𝐐𝐮é 𝐡𝐢𝐜𝐞? Me paré a pensar por qué no quería ponérselo. Y claro, justo antes del pijama se pone a jugar encima de la cama, hace como que está nadando y se lo pasa pipa. Me di cuenta, es normal que no quiera dejar de hacer algo con lo que se está divirtiendo tanto. Al día siguiente, cuando volvió a decirme que 𝐍𝐎, le dije: "𝐕𝐚𝐥𝐞, veo que lo estás pasando muy bien jugando y por eso no te lo quieres poner ahora. Voy a poner 𝟐 𝐜𝐚𝐧𝐜𝐢𝐨𝐧𝐞𝐬 en el teléfono; cuando terminen, te ayudo a ponerte el pijama. Y después, si quieres, puedes seguir jugando en la cama hasta que vayamos a cenar". Cuando terminó el segundo hit de la Granja de Zenón, ella misma me dijo: "𝐌𝐚𝐦á, 𝐯𝐚𝐦𝐨𝐬 𝐚 𝐩𝐨𝐧𝐞𝐫 𝐞𝐥 𝐩𝐢𝐣𝐚𝐦𝐚". Si no hubiera 𝐢𝐧𝐭𝐞𝐧𝐭𝐚𝐝𝐨 𝐄𝐍𝐓𝐄𝐍𝐃𝐄𝐑 por qué de repente se negaba a algo que antes hacía sin problema, seguramente no me habría dado cuenta de que el problema no era el pijama, sino que lo estaba pasando 𝐝𝐞𝐦𝐚𝐬𝐢𝐚𝐝𝐨 𝐛𝐢𝐞𝐧 "nadando" en la cama, y yo llegaba cada día a romperle el plan. Al pararme a 𝐏𝐄𝐍𝐒𝐀𝐑 qué había detrás de ese "no", cambió todo.
1
0
1-5 of 5
powered by
Madres que Rompen el Patrón
skool.com/tribu-crianza-respetuosa-real-8621
Del caos al control: El Manual de Instrucciones Real para aplicar la crianza respetuosa en crisis diarias, sin necesidad de ser una madre perfecta
Build your own community
Bring people together around your passion and get paid.
Powered by